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 Daphne Blackwel

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Daphne Blackwel
Sforza
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Mensajes : 127
Puntos : 251
Fecha de inscripción : 27/08/2010

MensajeTema: Daphne Blackwel   Vie Ago 27, 2010 2:52 am


Nombre y apellidos: Daphne Blackwel
Apodo: Daph, Snakes Princesa.

Raza: Vampiro
Tipo: Sforza

Edad: 26 años aparentes, 89 realesa

Grupo: Umbra
Profesión: Contable


Descripción Física:
"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos"
Daphne es del tipo de chicas a las que los hombres se comen con la mirada sabiendo muy bien el porque. Siendo del tipo de chica que cuando pasa cerca de ellos provoca que interiormente recen para que no les reventase la cremallera del pantalón. Del tipo de chicas a la que imaginabas de diferentes formas y en diferentes situaciones entre la intimidad de las sábanas… Aun sabiendo que ella no reparara en ti de manera excepcional. Con una metro sesenta y siete, Daphne es una belleza rubia de cabellos lisos (ondulados si ella los arregla así) y sedosos hasta la espalda con la piel nívea y ojos verdes acompañados de una sonrisa perfecta pareciendo una preciosa muñequita de porcelana. Descrita por muchos como un par de piernas interminables unidas a un buen culo y unas buenas tetas.

Sus ojos verdes tienen siempre esa mirada de quien sabe lo que quiere como lo quiere y cuando lo quiere, al tiempo que un brillo de astucia siempre vigente con un toque de perversidad que bien puede ser camuflado como picardía e incluso inocencia, siempre alertas y vigilantes.

Sus uñas siempre están bien arregladas siendo alargados y perfectamente cuidadas, rara vez pintadas a no ser que fuese manicura francesa. Su pelo siempre está perfectamente cuidado, al igual que cualquier aspecto físico de ella. Su sonrisa… bueno se podía decir que es alguien con una sonrisa dulce y enigmática en el rostro pero que tras ella puede ocultar las más oscuras intenciones sin ningún tipo de esfuerzo por su parte.

En cuando a ropa siempre lleva ropa ajustada que abrazan sus perfectas curvas pegándose a su piel como si de una segunda piel se tratase, debido a su palidez suele llevar ropa negra, verde o púrpura acompañado de botines o botas tanto con o sin tacón.

Descripción Psicológica:
"La Belleza puede ocultar la más pura maldad"
La mejor manera de describirla sería decir que es una serpiente, elegante, astuta, hermosa, hipnotizante y ante todo, letal y mortífera. No hay que confundir ser retorcida con ser malvada no. Daphne es alguien que sólo se ama así misma y por tanto a cualquier superficie que le devuelva su perfecta figura, pero cualquiera que ataque su concepto del “yo” se verá sometido a su veneno y no, no se habla de manera literal. Muchos piensan que el veneno de una serpiente debe ser inmediato y rápido, pero para Daphne esto no es así, ella prefiere el tipo de veneno que se cuela lentamente en tu cerebro sin que te des cuenta envenenando lentamente tus pensamientos y corrompiendo tu alma.

Sí, su mente era oscura y retorcida, podía tergiversar la verdad hasta límites insospechados sin llegar a mentir nunca, más bien la maquilla y la camufla a su antojo para conseguir sus objetivos. Ella era miles de sonrisas ladinas, esbozadas para aquél que no quisiera envenenarse con ellas; susurros que erizaban la piel, exhalados como si el minutero marcara el punto y final; promesas veladas por un brillo mortecino en sus ojos verdes, que hablaban de fantasías que ni siquiera habías tenido la indecencia de imaginar. Ella es todo lo que, quisieras o no, deseabas. Es la culpabilidad y el deseo de sentirse culpable. La serpiente que perseguía al ratón y el ratón que se dejaba perseguir.

Un juego, para ella todo era un juego en el que ella lo dirigía como quería, sin mostrar nunca sus cartas mientras su veneno te corroe lentamente. Es el tipo de chicas que podían esperar con la sonrisa en los labios y el veneno en el corazón.

¿Amor? ¿Odio? Indiferentes para ella, sabía que por una causa o por otra estaría en el corazón de quien ella quisiese, bien con ese amor que te mantiene despierto las largas noches languideciendo por lo que no puedes tener, o por el contrario ese odio que se te clava en las venas pero que no puedes sacar de tu interior. El amor lo valora poco, después de todo es algo pasajero fruto de una excitación interna que acaba pasando cuando las palabras bonitas cesan. Prefiere el odio, pues este nunca cesa siendo la más oscura de todas las pasiones humanas y por tanto la que desencadena todo lo demás, ya se dice, del amor al odio hay un paso. No, no quiere decir que no pueda amar, pero no con ese concepto tan ridículo que tienen las pobres mentes, no con ese amor de cuento de hadas en el que un príncipe azul viene a salvarte. No, el amor que ella siente es retorcido, hiriente, pútrido y dañino, rayante en un odio frío que te atraviesa hiriéndote mientras tu orgullo cae echo pedazos y te retuerces en tu propia miseria sabiendo que has perdido.

Aun con todo eso de cara al público puede ser como un ángel que desciende del cielo lánguidamente para curar las heridas de los mortales y darles sentidos a su existencia, dulce, atenta, amable, cariñosa, un cordero inofensivo que protege y cuida, despertando toda clase de admiraciones hacia si misma… hasta que decide sacar sus colmillos.

Siempre con un perfecto dominio sobre si misma manteniendo un estoicismo digno de admiración para alguien tan joven. Disfruta con el dolor, no a sí misma, aunque eso sabe que no le importaría a mucha gente porque ¿quien se va a interesar por el dolor de una serpiente que prueba su mismo veneno? No, ella disfruta con el dolor ajeno, cogiendo algo hermoso y puro y corrompiéndolo lentamente con frases susurradas al oído venenosamente viendo como lo blanco se rompe y vuelve gris para luego ser negro. Es en ese dolo donde ella encuentras su regocijo cubriendo su pútrida alma con una capa de vanidad y egoísmo.

Por último sólo queda decir que es el tipo de chicas ambiciosas que consiguen lo que quieres y no se detienen ante nada, para ella la frase de “lo importante es participar” no existe pues en su mente esa frase ha sido hecho por y para perdedores y ella no es una perdedora.

Gustos y preferencias: Ella misma. Conseguir nuevos juguetes y conseguir sus metas. Le gusta jugar con la gente indiferentemente de si consigue su odio, admiración o repulsión, lo que le interesa en dañar con ese dolor que no deja marca física pero te tiene agonizando días y días supurando mientras una siente como te arden las entrañas y deseas clavarte un puñal deseando que todo pase.

Miedos, manías y fobias: Aun después de tantos años tiene pesadillas con la muerte de su madre pero nadie lo sabe. También tiene miedo de enamorarse ¿Por qué? Porque es una emoción demasiado débil, prefiere el odio. El amor como lo conciben las mentes mediocres le da pánico porque podría volverla a humanizar y ella desprecia eso.

Habilidades de Combate: Durante su vida humana, no estuvo especialmente preocupada por aprender a pelear, pero una vez convertida se dio cuenta de que era el único como coherente de sobrevivir. Por ese motivo aprendió king boxing, kapoeira y recientemente ha decidido aprender a usar armas de fuego (aunque con escaso éxito, es más bien torpe con ella)

Armas: Una navaja estilo mariposa que puede llevar escondida con relativa facilidad. Luego también lleva una S&W MP9 Compact, aunque no la suele usar, principalmente porque aun no sabe manejarla muy bien.

Manejo del Don: Es capaz de implantar una orden en la mente de un humano sin demasiada dificultad, aunque no puede mantenerla durante mucho tiempo debido a que se cansa y le provoca jaqueca. En lo referente a los vampiros, también es capaz de usar su don a veces con ellos, aunque no siempre le funciona. En cualquiera de los dos casos, le exige estar concentrada para poder llevarlo a cabo y la menor distracción hace que pierda la concentración y su poder desaparezca, a veces hasta el mínimo, a veces por completo.


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Historia:
"Porque todos se merecen tener su cuento de hadas... Porque todos merecen ser infelices para siempre"
Sería muy trágico, muy literario, explicar que todo empezó con la muerte de su madre cuando tenía siete años. Podría deciros que encontrar su cuerpo sanguinolento y desmembrado sobre la costosa alfombra de la Sala de Estar le hizo vomitar y dejar de comer durante días. Podría deciros que pobló muchas de sus pesadillas. Podría deciros, incluso, que le hizo ser una niña con un carácter retorcido que provoco que se regodeara en el veneno que destilaba. Podría deciros infinidad de verdades, pero no son las que nos conciernen ahora.

Después de esa muerte su padre trajo a su madre a casa, lo que no la llenó de rebosante felicidad. Esa mujer viuda, a la quien la máscara indiferencia y superioridad hacia todo y todos parecía inquietarla, la trataba de convencer en cuanto veía la oportunidad de que su nuera había sido asesinada por una de esas personas a quienes consideraba inferiores. No, ella sabía lo que realmente había pasado, pero tanto la abuela como el padre opinaban que con esa historia ella comenzaría a odiar a los seres inferiores que no tienen derecho siquiera a respirar. Sus historias le fueron y le serían totalmente indiferentes.

Hablar de su progenitor saca a colación muchos temas que aún no interesan para comprender a Daphne. Pero, para poneros en situación, diré que su principal problema con su hija era que ella le podía, psicológicamente hablando. Le había inculcado que aquellos eran inferiores debían ser aplastados y ella lo aprendió diligentemente para sus propios beneficios. El conflicto venía dado cuando exponía que le daban exactamente igual las criaturas inferiores a no ser que se interpusieran en su camino. Para ella eran como el ganado, y no mataba a las vacas por ser inferiores.

Por favor no penséis que el padre de Daphne la prostituía o abusaba de ella, todo lo contrario era su muñequita querida, la niña de sus ojos y por tanto, no podía permitirse un embarazo no deseado que denigrara a su niña, ni un lujurioso romance que terminara con la fuga de su muñequita con alguien poco conveniente. Su padre la adoraba y ella lo sabía y sacaba partido de ello.

Fue criada entre seda y espejos que se desvivían por recordarle su belleza. Sus padres (hasta que la madre murió) le proporcionaban todo lo que quisiera, sin objeción. Su atención le pertenecía: cada vez que entraba en una habitación, sus familiares y los amigos de éstos se deshacían en halagos. Por ello, al nacer su hermana (antes de la muerte de la madre), la odió con un veneno que debería estar prohibido para alguien tan joven. Aún recuerda con rencor cuando se encerró en su dormitorio durante tres días, negándose a probar bocado, al haber sido regañada por su padre a causa de cortarle el pelo a Lisa y destrozar todos sus vestidos. Con el paso del tiempo aprendió que debía ser más sutil para no perder el favor de nadie: trató de hacerle la vida imposible a la niña. Empezó culpándola de los platos que ella misma había arrojado al suelo y terminó matando a su propia mascota. Tenía nueve años y una cría de gato a la que sacó los ojos para arrojarlos bajo la cama de su hermana. Con las manos recién limpiadas de sangre, lloró y berreó, acusando a su hermana de envidia.

Poco a poco esa niña fue creciendo siempre de la misma manera sibilina, siempre oscureciendo su joven corazón. No, no era mala, pero tampoco era buena, todo le era indiferente mientras no se interpusieran con lo que ella deseaba, su corazón era tan negro como el carbón y su alma estaba corrompida por sus deseos.

Fue precisamente su forma de ser la que atrajo a una rama en concreto de los vampiros, los Sforza. De hecho, atrajo la atención de un vampiro en concreto, que no tardó en rondarla tentándola, tentación de la que si bien ella fue consciente desde el primer momento, decidió aceptar, en un juego de ver quien podía más. Como es lógico, desconocía la verdadera naturaleza de su “rondador” y tras un tiempo de juego, se descubrió así misma atrapada por su propio juego en algo que ya no podía dejar atrás, en parte por su orgullo, y en parte porque sabía que no podía.

Poco a poco fue ese juego de intrigas y mentiras el que acabó arrancando de su corazón cualquier signo de luz, la alejo definitivamente del lado de la luz sumiéndola en la oscuridad. Apenas ya si salía de día salvo para ir a la universidad, por entonces estudiaba económicas, y se dedicaba a salir por las noches… Yendo siempre directamente a los brazos de su “rondador”. Por favor, no os equivoquéis, no lo amaba con ese amor puro, digno de cuentos de hadas en el que el príncipe tiene una brillante armadura, y las princesas están encerradas custodiadas por un dragón, Ciertamente ella le amaba, y él a ella, pero con un amor enfermizo y retorcido que sólo les hacía daño a los dos, cuanto más se odiaban menos se podían separar.

Con veintiséis años, Daphne descubrió toda la verdad ¿Cómo lo hizo? Suerte quizás… o mala suerte, todo depende del cristal con el que se mire. El problema era, que una vez descubierto el secreto, su “rondador” no podía, ni quería dejarla marchar. Esto desembocó en la única salida posible, la transformó y fingió la desaparición de ella convirtiéndose en su Sire.

Fue él quien se encargó de enseñarle todo lo necesario para sobrevivir, y quien la mantuvo oculta, salvo para los de su raza hasta que pasó un tiempo prudente y la dejó salir cuando ya nadie la relacionaría con quien fue una vez, eso sí, terminó la carrera de económicas a distancia. Abriendo sus ojos al nuevo mundo que su Sire le mostraba decidió buscar trabajo como contable para llevar los asuntos de los Umbra a los que ahora pertenecía, siempre tutelada por su Sire, quien con el paso del tiempo desarrolló una enfermiza obsesión con ella y de la cual se aprovechaba, dejando que día tras día todo fuera igual.

Familiares:
Emmanuel Blackwel (Padre)
Sophie Ontarion (Madre)
Maharet Lewis (Abuela)
Lisa Blackwel (hermana pequeña)
Alexander J. Mckee (Sire)

Otros:
Lleva en el dedo anular de la mano derecha un anillo con forma de serpiente.
A raíz de la muerte de su madre cuando tenía siete años, apareció en su mente “el monstruo de debajo de la cama” como ella lo denomina. Este es un personaje que en ocasiones le habla a Daphne al oído o habla a las personas con las que Daphne dialoga, pero que sólo ella escucha.
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MensajeTema: Re: Daphne Blackwel   Vie Ago 27, 2010 3:26 am

bienvenida, cierro.




La vida es combatir
sin motivo de temor,
sin querer mirar en pos,
hasta el triunfo conseguir.

Terco y rudo esgrimiré
como lanza mi razón,
como escudo condición
¡como roca surgiré...!
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