Nueva Orleans cambia al caer la noche....
 
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 Yorick

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Yorick
Licántropo
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Mensajes : 6
Puntos : 15
Fecha de inscripción : 30/08/2010

MensajeTema: Yorick   Lun Ago 30, 2010 1:25 am


Nombre y apellidos: Adam Moses.
Apodo: Yorick.

Raza: Cambiaformas.
Tipo: Licántropo.

Edad: 20 años.

Grupo: Borks.
Profesión: Asesino a sueldo, actualmente esclavo en trámites de venta.


Descripción Física: Es absurdamente delicado, absurdamente pequeño, absurdamente delgado y absurdamente frágil. No levantará más de metro sesenta y poco del suelo y todo su cuerpo es enjuto. Da la sensación de que vaya a romperse en mil pedacitos en cualquier momento.

Su piel es enfermizamente pálida y sus rasgos son suaves, rectos y marcados pero muy paradójicamente suaves.

Tiene el pelo de un tono negro apagado aunque, a veces, lo tiñe. La mayoría de esas veces, por seguridad.

En sus ojos se mezclan emociones indescifrables nadando en un mar negro. Son opacos, no reflejan nada más que caos.

Su físico, sin embargo, transmite lo que podría llamarse un "movimiento hacia dentro". Como en las estatuas renacentistas, toda su figura en tensión deja entrever una explosión de movimiento que, aun así, se mantiene a raya y compuesto. Es una sensación inquietante, como la de una bomba que sabes que va a estallar pero no cuándo ni cómo ni con qué potencia.

Spoiler:
 

Descripción Psicológica: Cree total, completa y absolutamente en Dios y sus designios. Parece haberse aprendido la Biblia de principio a fin, las oraciones más irrelevantes, los principios más estúpidos. Ha vivido bajo tanta represión, que todo lo que cree y lo que manifiesta se ve desafiado por una actitud rebelde y furiosa que se agita y ruge.

Debajo de la apariencia calmada y sosegada de un chico religioso, de los susurros comedidos y las miradas bajas, se alza un rebelde sin causa que lo único que quiere es alzar la mirada, reír y gritar “¿¡QUÉ!?” al mundo.

Lo que podría haber desencadenado en un trastorno de doble personalidad, se ha transformado en trastorno de despersonalización y fuertes trastornos del control de impulsos dando lugar a un joven con comportamientos compulsivos y un concepto del yo tan deteriorado que es prácticamente inexistente. Tiene conciencia de que es algo, tal vez un ser humano, que probablemente esté por encima de los demás por ser un enviado de Dios. Además de eso, tiene otro lado (que, aún así, no puede considerarse otra personalidad) que se considera un enviado simplemente. De Dios, Satanás, Buda o Ghanesa…le da igual. Él ha venido a acabar con las molestias del mundo a cambio de un módico precio y su poder es tan fuerte que subordina al enviado de Dios y lo hace tiritar y esconderse cuando sale a la luz.

Pero, pese a sus trastornos y sus problemas, no es más que alguien a quien le han robado la vida a base de doctrinas y enseñanzas demasiado estrictas y represivas. Es tan inocente y ajeno al mundo a pesar de su profesión y sus conocimientos de la realidad que el amor le resulta tan lejano como fascinante. Es algo que desea, un punto de normalidad y tranquilidad dentro del mar embravecido que es su vida.

Fruto de su represión, del “Las mujeres son enviadas del Diablo” y del “Ellas nos han condenado”, dentro de él ha surgido una repugna tal hacia la mujer que es incapaz de llegar a amar a una. Los hombres no le atraen sexualmente a su callada fachada, y probablemente tampoco a su rebelde interior, pero de un hombre es de lo único que no tendrá pánico

Gustos y preferencias: Es tan cerrado y hermético y ha estado tanto tiempo reprimido, que no lo tiene muy claro. Le gusta, contra todo pronóstico, el rock duro y el cuero. Le gusta callar y escuchar, le gusta hablar de vez en cuando y que le miren como si fuese alguien. Le gusta meter la mano en agua y todos esos pequeños placeres que para él han estado siempre prohibidos.

Miedos, manías y fobias: Teme lo que cualquier ser humano temería. La muerte, la enfermedad, la completa soledad (porque él, al menos, tiene a Dios). La fobia más importante que tiene es la parasitofobia, un miedo atroz e irracional a que algún parásito viva de su propia energía vital.
Su manía más destacada es que normalmente no mira a los ojos de su interlocutor cuando le están hablando. Cuando lo hace, su mirada siempre es especialmente intensa y penetrante, directa.

Habilidades de Combate: Ha sido entrenado para matar de la forma menos sangrienta, sucia y llamativa. Es silencioso y rápido, sigiloso hasta límites enfermizos y un obseso del control y la limpieza. En pelea cuerpo a cuerpo es físicamente débil pero cuenta con la ventaja de saber dar en sitios que duelen.
Armas: Ninguna de posesión oficial.
Manejo del Don: No maneja bien sus transformaciones y sufre un indecible dolor físico y mental con ellas. Prefiere ignorar la existencia de su condición sobrenatural, por lo que sus transformaciones son débiles y poco fiables. La que mejor maneja es la de conversión completa en lobo, un lobo de manto negro y con pinta de no ser para nada peligroso si no más bien…doméstico.

Spoiler:
 


Historia:
Yorick nació en Kelshal Hill en la región de Aberdeen City, Inglaterra, en el año 1990. Su padre era un fanático religioso y su madre una mujer sumisa, influenciable, que descargaba toda su ira sobre él cuando era niño.

En un pueblo pequeño como Kelshal Hill, la mayoría de los vecinos y compañeros de Yorick eran tan religiosos como su propio padre y creció bajo el yugo doctrinario de un hombre que consideraba que las cosas entraban mejor a golpe de cinturón. Sin embargo, vivió una infancia callada y sin queja. Le habían enseñado a sufrir, recibir golpes era lo correcto. Y por eso, cuando su padre blandía el cinturón o su madre alzaba la mano entre lágrimas de desesperación Yorick bajaba la mirada, callaba y se tragaba las lágrimas con un nudo en el estómago y con la sensación de hacer lo que debía.

Su adolescencia no fue mejor. A medida que su cuerpo crecía, afectado por el maltrato físico y las condiciones de vida no demasiado boyantes de sus padres, Yorick se convirtió en un chico delgado y nervudo asustado del mundo y de sus habitantes. Nunca tuvo un buen amigo, alguien en quien confiar. Nadie estaba libre de pecado excepto él, nadie era puro excepto él. Nadie era apto, nadie era correcto. Nadie excepto él. Junto a su poco desarrollo físico, llegaron las dudas sexuales y el sentimiento de culpa. Deseos reprimidos que nunca salieron a la luz. La presión en su estómago, el nudo, cada día más y más grande hasta que casi podía oírlo susurrar y gritar y rugir para salir. Su padre empezó a “entrenarle” en lo que él llamaba La Tortura de los Pecadores. Qué puntos eran más dolorosos al cortar, cuál era la forma más limpia de pegar, cómo no dejar marcas, qué oraciones rezar tras limpiar el mundo. Su entrenamiento fue meticuloso y le enfrió, convirtiéndole en una máquina de tortura en miniatura.

La presión siguió ahí cuando su padre murió en un accidente de tráfico al tener Yorick dieciocho años. Después de la muerte de su padre, su madre se encerró en una profunda catatonia de la que no salió nunca. Yorick vivió con ella casi un año más, soportando un llanto desgarrado noche y día y rezando sin parar por una misericordia que nunca llegó.

Lejos del conflicto espiritual o de dejar salir toda la presión, Yorick siguió callando y bajando la mirada. Dios era la única salida, pero sabía que no lo era. Con una certeza fría como el acero, tan fuerte y clara que la encerró junto a todo lo demás y la hizo callar como pudo.

Una mañana, toda la presión estalló y tomó el control. Hizo las maletas y se fue justo antes de cumplir los diecinueve años. Llegó a Bucarest casi por casualidad labrándose en el camino una reputación ambigua de temor, indiferencia y adoración por igual. Nadie sabe, ni siquiera él, cuándo aceptó por primera vez matar a alguien –cuándo se convenció de que era un enviado destinado a salvar al resto o a la simple purga- ni cuál fue la primera vez que sintió verdadero placer al hacerlo pero al llegar a Bucarest Yorick ya era conocido como discreto asesino a sueldo, de métodos sigilosos y poco sangrientos y apariencia callada y poco sospechosa.

En Bucarest, Yorick entró en contacto por primera vez con su “lobo interior”. En una transformación prácticamente involuntaria, totalmente ajena a su control, se vio sin quererlo convertido en un lobo que apenas era capaz de moverse y reaccionar. Las situaciones extremas hacían aparecer ese instinto, esa necesidad de autoprotección que poco a poco aprendió a, como todo en su vida, reprimir. El lobo vive ahora con el nudo de su estómago y juntos, en alianza, rugen para conseguir liberarse de la represión impuesta por el consciente de Yorick que hace lo que siempre ha hecho: Callar, reprimir y obedecer.

Después de un problema con un trabajo aparentemente sencillo empezó a ser buscado (a ciegas y prácticamente a tientas) en Bucarest. Una pequeña manada de licántropos le acogió en su seno y juntos viajaron a Nueva Orleans para encontrarse con otra manada más grande: Los Lykos. Acogido en un principio por ellos, no pasó ni un año hasta que le desterraran por su actitud fría e insolidaria con respecto a la manada, prefiriendo él la soledad frente a la compañía del resto de los miembros de la manada.

Herido por una disputa con los Lykos más jóvenes y sin embargo cómodo de nuevo en su soledad fue encontrado y cazado por Ashura. Sin defensa alguna, sólo encontró un nuevo líder al que seguir y se mantiene en silenciosa sumisión preso de Ashura hasta ser entregado a quien le compró: Los Borks.


Familiares:
Constance Holly (Eldorian) Moses. Madre. Residente en Kelshal Hill.
Edmund Adrian Moses. Padre. Fallecido.

Otros: Yorick no es su nombre real. Hasta la fecha, de los que le han conocido (y han sido pocos) ninguno ha llegado nunca a saber su nombre real a excepción de Ashura.
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Ashura Ananasi
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MensajeTema: Re: Yorick   Lun Ago 30, 2010 1:32 am

Bienvenido.Cierro.


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Yorick
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