Nueva Orleans cambia al caer la noche....
 
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 Alexander Ackerman

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Alexander Ackerman
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Mensajes : 4
Puntos : 8
Fecha de inscripción : 12/09/2010

MensajeTema: Alexander Ackerman   Dom Sep 12, 2010 6:38 am


Nombre y apellidos: Alexander Ackerman
Apodo: Carece de apodo, puesto que su llegada a Nueva Orleans es repentina. Aún y así, por su parte, jamás incitará a que se le reconozca por un nombre que no sea el suyo. El hecho de que alguien pueda llamarle por un apodo, tan solo le motivará a perder las expectativas en cuanto a la relación con esa persona, puesto que lo considerará una falta de seriadad y compromiso.

Raza: Vampiro
Tipo: Sforza

Edad: 68 años
Edad aparente: 30 años

Grupo: Umbra
Profesión:
Alexander se ha dedicado durante su vida y muerte, a la administración y a las presentaciones como diferentes puestos en Relaciones Públicas. Su imagen es crucial para sus trabajos, así que, a pesar de no tener ningún título ni cargo concreto dentro de la Familia Sforza, su iniciativa y carácter efectivista, lo dota de responsabilidades que van más allá de sus funciones. A pesar de ello, siempre obedecerá cualquier orden de un superior mientras estas no vayan más allá de sus capacidades. Pues jamás se consideró un matón y mucho menos, un asesino. En resumidas cuentas, sus funciones dentro del Clan son las de Administrador o Gerente.



Descripción Física:
Alexander es un joven de constitución esbelta, de una piel pálida, aunque no en exceso. Sus facciones marcan una clara elegancia procedente del Oeste Europeo, que, remarcada por un denso color oscuro de su cabello hace que su presencia, a pesar de ser bella, tenga un tinte convencional. Sus ojos despiertos lucen el color verde apagado, el cual, reluce levemente en cuando toda su atención se centra en un solo punto focal. De una forma constante, su mirada viaja de un lugar a otro de forma discreta observando con antelación todo y cuando le rodea, no obstante, cuando esta se cruza con la de otro ser vivo, este puede sentir que independientemente de su aspecto formulario, existe un lejano instinto agresivo que desea saberlo todo acerca de la persona que tiene ante sus sentidos. Su expresión, esta frecuentemente acompañada de una absoluta y distante neutralidad llena de de una paciencia que se desvanece a medida que pasan los minutos. La elegancia que le conduce a la hora de elegir sus prendas, reside en su gusto sencillo, limpio y frío. Pues su atuendo más común será un traje de seis botones de color negro rayado con un gris extinguido que define su rectitud. Siempre vestirá el traje con corbata y acompañará sus pasos con mocasines. A pesar de su distinción jamás vestirá joyas, pues sus manos de largos dedos estarán libres de anillos, su cuello libre de cualquier cadena, y por descontado, de ningún modo dejaría amputarse su cuerpo con circunspectos agujeros para que colgaran brillantes de ellos.


Descripción Psicológica: :
Alexander no ha sufrido aún una aletargada y distante deshumanización. Sus sentimientos, aunque ligeramente menos accesibles, siguen siendo una fuerza impulsora vital para sus motivaciones . Aún y así, su carácter en la vida mortal, ya aludía a que estas muestras de humanidad estuvieran ocultas tras un velo de sensatez y raciocinio. En ningún momento hace uso de una verdadera hipocresía a consciencia, tan solo cree fervientemente que mostrar aquello que se siente es síntoma de descuido, insensatez y probablemente de debilidad moral o falta de principios. Pues por lo que a él le concierne, los suyos son pocos, pero marcado y estrictos. Siempre respetará la jerarquía tanto la que le afecte a él como la de los demás. De todos modos, para él, el respeto constituye una formula de actitud y comportamiento, en ningún momento llega a ser una verdadera convicción, respetará a aquél a quien obedezca y a aquél a quien hunda en el vacío. Esta actitud la adopta con la esperanza de que así, no infravalorará jamás ningún detalle.

Uno de sus rasgos más característicos, es el hecho de que su habilidad como Gerente se mide a partir de la rigidez y la efectividad que se impone a si mismo, y no tanto por el conocimiento que adquiere o deja de adquirir acerca de aquello en lo que trabaja. Sin ser consciente, la vanidad es una de sus mayores motivaciones, a la cual, él mismo llama auto exigencia.

Está enormemente capacitado para concluir su agenda de actividades sociales, pues su frialdad puede convertirse en un espléndido don de gentes, apareciendo como alguien agradable, comprensivo, de habla dinámica y extrovertido. No obstante, suele evitar extenderse demasiado en una única conversación, finalizándola repentinamente cuando siente que empieza a sentirse a gusto.



Gustos y preferencias:
Independientemente de que no tenga una verdadera pasión por el mundo artístico, sus exigencias ambientales hacen que tenga una clara predilección hacia la arquitectura moderna y racionalista. Se sentirá más a gusto en las salas de decoración minimalista sin demasiado color. Aún y así, siempre se decantará por lugares recargados y lujosos, delante de cualquier espacio sucio, descuidado y caótico.

Por otra parte, siente una profunda admiración por la belleza femenina, sentimiento que jamás expresará con palabras ni gestos. Pues su fascinación por ello hace años que no recae en responsabilidad de la sexualidad, extinta ahora por el flujo de la no-vida. Ante la belleza, se limitará a tomar una postura contemplativa, sin que ninguna de sus facciones parezcan inmutarse jamás a pesar de las sensaciones producto de unos recuerdos demasiado vigentes como para que no se deslice una ligera melancolía en lo profundo de su atisbo.


Miedos, manías y fobias:
Entre el mayor de sus temores, se encuentra el hecho de que su máscara de inhumanidad sea desvelada, y que, por traición de sus propias reacciones, muestre aquel lejano atisbo de sentimiento que albergaba en su juventud. A pesar de reprimir ese impulso, el mero pensamiento de bajar la guardia le provoca escalofríos, pues para Alexander el mundo es un lugar agresivo y violento, el cual, aplasta sin piedad a aquellos que sucumben a los placeres más inmediatos o las pasiones que conducen hacia la pequeñez.

Por otra parte, sin tener jamás la intención de ser un individuo que llame la atención por sus palabras u acciones, teme por encima de todo concebirse como alguien mediocre, pues su obsesión por la efectividad y el rendimiento, erradica en el hecho de que desprecia y se horroriza ante la posibilidad de ser alguien prescindible. Por lo tanto, hará lo posible para que, sin drenarse de la excentricidad ni llamar la atención, pueda ofrecer un potencial que ninguna otra persona esté dispuesta a ceder.


Habilidades de Combate:
Ackerman jamás tuvo ninguna clase de predilección por el mundo de la lucha y la sangre. A pesar de que no tenga ninguna clase de reparo en usar métodos violentos a la hora de llevar a cabo sus objetivos, trabajará en lo posible para que no sea él quien se manche las manos. Sus habilidades residen en la gestión y la maquinación. No obstante, en casos excepcionales en los que su ego resulte dañado o se ponga a prueba su orgullo, su actitud puede cambiar de una forma rápida, radical e instantánea, en la que infringirá el mayor daño posible a aquél ser que haya osado meterse con él. No obstante, cabe decir que es un Vampiro de gran autocontrol, que no paciencia, por lo tanto se esforzará al máximo para anteponer sus objetivos a sus objeciones personales

Armas:
A pesar de no tener ninguna clase de práctica profesional o cursada con ningún arma, consciente de los peligros que acecha la noche de Nueva Orleans, lleva siempre consigo una pequeña 9 mm, que usará tan solo en casos desesperados en los que nadie pueda enfundar otra arma por él.

Por otra parte, a pesar de que carece de cualquier tipo de conocimiento técnico al respecto, en el caso anteriormente citado, en el que su orgullo sea dañado, extraerá toda su impulsividad reprimida a la hora de abalanzarse sobre el enemigo y obtener su satisfacción. Su potencial en esos casos no se basa en un estilo concreto de combate, sino en un odio irracional hacia aquél que ha puesto en duda quién es o cómo debe ser.


Manejo del Don:
Al ser un Vampiro realmente joven en comparación a toda la eternidad que puede tener por delante, su poder y el Don que le otorga la Sangre de la Dinastía de Milán es realmente débil en él, y en casos, incluso incontrolable. Su don, como todos sus hermanos de sangres, es el de la Dominación, extender la voluntad de uno mismo hacia los demás. Dado su poco potencial, solo puede extender esa voluntad a los seres humanos. Y sin duda alguna, en el caso de alguno de los mortales se interponga en su camino, no dudará dos instantes en hacer uso de este poder. Pues su espíritu pragmático evita las recreaciones y falsas escenas.

Al igual que puede tener un arrebato de violencia, como reminiscencia de su aún latente humanidad, el uso del Don puede descontrolarse y usarlo, aunque no obtenga ningún resultado, en el caso de que sus deseos de obtener el poder sobre un individuo sea muy fuertes y vayan más allá de una ambición circunstancial.



Alexander Ackerman nació en el Hospital de Seattle, junto con la alegría de una madre entusiasmada y de un padre desconcertado ante la belleza de la obra de su propio amor. El 12 de Febrero del año 1932 sería recordado con ilusión durante muchos inviernos en el seno de una familia que hacía tan solo unos años había inmigrado de Bélgica, huyendo de las catastróficas consecuencias económicas que el Jueves Negro había extendido por los países de Europa occidental. El apellido de Ackerman había llegado a tener una gran reputación en las calles de Bruselas, pues su nombre amasaba del mismo modo, una cantidad considerable de bienes que su familia había heredado de un negocio familiar, consumido por el Crack del 29. A pesar de eso, los padres de Alexander, se esforzaron y endeudaron para que su único hijo pudiera gozar de aquellos privilegios que les habían acompañados a ellos durante su infancia y juventud.

Gozó de un cariño y un amor inigualable dada la mentalidad de un ambiente desesperado como lo eran los Estados Unidos de América durante los años treinta. Su infancia estuvo constantemente bendecida con una sobreprotección maternal y un inigualable entusiasmo paternal. Su familia consiguió créditos del banco para llevar a su preciado hijo a una buena escuela privada, lo mismo con el instituto y con la Universidad, donde estudió Administración y Dirección Empresarial. Durante todo este tiempo y las diferentes facetas del mismo, Alexander dio su tiempo, su sudor, y toda su voluntad, para ser todo aquello y cuando esperaban de él. Pues a pesar de que sus padres jamás le exigieron nada, a medida que pasaba el tiempo, Alexander se anticiparía en el pensamiento, y se figuraría que todo aquel cariño y devoción paternal tenía un motivo de ser. A medida que pasaban los años, que su mente funcionaba con más rapidez y agudeza, sus palabras resonaban en los oídos de sus padres como aquello que habían soñado y fabricado de una forma inconsciente: la esperanza.

Como tantos más, su padre, en el momento dado, se alistó a al Ejército de Estadounidense en cuando supo que la Alemania de Hitler había invadido su país natal, donde estaban todos sus amigos y seres queridos. De cómo que, como tantos otros, víctima de un aferrado nacionalismo, provocó su propia muerte en son de una idea tan lejana y abstracta como puede serlo, la libertad, o la justicia para con los suyos. La Madre de Alexander, entonces, quedó viuda, entristecida y desalmada. Pues con la muerte de su esposo, parte de ella murió, y parte de aquél amor que procesaba a su hijo, se desvaneció en la incertidumbre de un niño incapaz de concebir la profundidad o la gravedad de la muerte.

Ya no existía expectativa alguna por parte de su madre, y las sonrisas de esta, a pesar de ser sinceras, mostraban un esfuerzo interno por su parte, que jamás llegó convencer a su hijo. Aún y así, durante toda su juventud, se esforzó para seguir siendo aquello que habían deseado sus progenitores, tal si se tratara de un acto de inercia o un esfuerzo en vano para recuperar la gloria de los días pasados.

A pesar de la falta de una figura paterna durante la mayor parte de su juventud, demostró tener unas grandes aptitudes para con la disciplina y el trabajo constante. En el Instituto fue un alumno dedicado e interesado y en la Universidad un estudiante diligente y aplicado. Al finalizar todos sus estudios, tal si no hubiera ningún verdadero cambio en su vida ,siguió la inercia de la carrera y aceptó un trabajo en Nueva Orleans, como Gerente de una de las Cadenas de montaje de Ford, pues para entonces la Guerra Fría había empezado y el nivel de calidad y bienestar de la Vida Americana subía por impulso de las grandes multinacionales. Durante su gestión, los ingresos de la misma empresa subieron con una sorprendente facilidad, pues para la gracia de los accionistas, Alexander Ackerman vivía para su trabajo, obviando todos los demás matices que podría haberle ofrecido la Vida.

Como futura promesa en el mundo de la Gestión, durante años pasó de una Empresa a otra, satisfaciendo a todos aquellos que le contrataban. Este hecho, no tan solo hizo que amasara una fortuna que jamás gastó en ningún lujo excesivo, sino que provocó que su nombre ganara cierto renombre entre el mundo Empresarial de Nueva Orleans, pues en parte, si este mundo había pervivido en la ex - colonia francesa, había sido gracias a él.

Dadas las circunstancias, los Sforza, se encargaron de vigilar cada uno de sus movimientos a medida que su nombre obtenía más renombre y fama dentro de los diferentes sectores dedicados al lucro. Enseguida mantuvieron la idea de otorgarle el Don de la Inmortalidad, pues según su mentalidad, si ese hombre podía llegar a satisfacer sus necesidades y incrementar sus ingresos de una forma sustancial, que mejor que lo hiciera eternamente.

De este modo, Vittorio Sforza decidió otorgarle el don de la Noche en la noche del 28 de Enero de 1962 en medio del Amstrong Park entrada la noche… No hubo presentación alguna por parte de Vittorio, siquiera un tanteo para que recordara el día en que se convirtió en un inmortal. Vittorio Sforza simplemente se acercó a él, lo cogió por la nuca mientras mantenía su derecha en su hombro manteniéndolo a raya con su fuerza sobrehumana y bebió de sus sangre para conllevar el ritual de transformación de una forma inmediata, fría y sin distinción. Segundos antes de su muerte, Alexander llegó a despreciar a a la persona que interrumpía sus pensamientos, pero al mismo tiempo, había sufrido los instantes más confusos e irracionales de toda una vida de dedicación, murió en brazos de un extraño sin llegar a ninguna conclusión, tan solo, perderse en el olvido a medida que perdía la sangre y la consciencia.

De este modo, resucitó de entre los muertos para aliviar su confusión y, con el tiempo, comprender que había una función para él y un mundo racional detrás de toda la máscara de ilusión y fantasía que había vivido con un agrio terror los primeros días de su inmortalidad. Pues, a efectos prácticos, tan solo travesó un umbral más de su vida…



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MensajeTema: Re: Alexander Ackerman   Dom Sep 12, 2010 1:20 pm

bienvenido, cierro.




La vida es combatir
sin motivo de temor,
sin querer mirar en pos,
hasta el triunfo conseguir.

Terco y rudo esgrimiré
como lanza mi razón,
como escudo condición
¡como roca surgiré...!
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