Nueva Orleans cambia al caer la noche....
 
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 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)

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Amélie C. Folie
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MensajeTema: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Sep 19, 2010 10:34 pm

En la calle Bourbon late el corazón cultural y liberal de Nueva Orleans, lo que vendría a ser un Quartier Latin en París o un Chueca en Madrid. En un bloque de edificios de los años veinte, del tipo que tienen los balcones de forja, vive Amélie, en el ático, la parte más amplia y espaciosa de todo el edificio. Ha tenido la suerte de no estar hipotecada, ya que el ático se lo regaló su padre cuando cumplió los dieciocho. Siendo el director de una multinacional, se lo podía permitir sin apenas notarlo. Como Amélie vive sola, no le preocupa mucho eso de las paredes y el espacio cerrado, porque no le hace falta intimidad. El piso tiene dos alturas, y os podéis hacer una idea general de cómo es gracias a ésta imagen. Nada más entrar os podéis encontrar ese salón amplísimo, con pocos sofás (todos de cuero negro, más un sofá-cama por si viene gente a dormir) y una televisión LCD presidiendo una de las paredes de ladrillo. La luz siempre hace acto de presencia, bien por el día porque le da el sol desde cualquier punto, o bien por la noche, adonde la luz de la calle trepa como la enredadera. Los bordes de las paredes están atestados de plantas, de las que Amélie suele mantener alejado a Johnny Rotten, su gato negro. El espacio libre entre las columnas no suele estar tan ordenado. La alfombra de bocetos y dibujos que cubre el suelo de madera sólo se retira cuando Amélie tiene invitados. En un rincón hay un piano negro, de tamaño considerable para poder tocar varias escalas. Junto a esa sala de estar, y unidos, están la cocina y el comedor. Decorados de manera un poco más cálida, no es raro ver matojos de perejil y cuencos llenos de especias por la encimera junto a la vitrocerámica. A Amélie le gusta cocinar con ingredientes de primera, y suele bajar al mercadillo para comprarlos. El baño es la única estancia del ático que es considerada como habitación aparte. Aunque parece pequeño, en una esquina hay una ducha y en la otra un pequeño jacuzzi para los momentos de relax. De nuevo en el salón/recibidor, subiendo unas pequeñas escaleras llegamos a la habitación de Amélie, su propio mundo, un espacio amplio y de colores claros donde puede pasar horas y horas, dibujando, pintando, leyendo o escuchando música. La cama es para dos, eso parece evidente, pero, salvo algún rollo nocturno, sólo la usa ella. Los colores claros delatan la mente abierta y melancólica de su propietaria, y hay un par de peluches habitando pacíficamente junto con Johnny Rotten, cuya caja y cojín están en un rincón del cuarto. Sobre el escritorio hay varias carpetas llenas de diseños y retratos que llevan su firma.

Bienvenidos a esta pequeña porción de Francia en un barrio lleno de vida.
¿Os puedo ofrecer un té?
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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Sáb Oct 02, 2010 8:20 pm

BILLY

El corto paseo hasta mi casa se había llenado de risas. Billy y yo habíamos caminado juntos, pero no revueltos, y de vez en cuando, un beso fugaz volaba desde nuestra posición hacia la luna otoñal, que se despedía porque el amanecer estaba próximo, y no quería que el sol la viera con pintas de trasnochada. Para mí, la noche no había hecho más que empezar. Cuando llegamos a la Rue Bourbon, mucha gente de la calle que me conocía se detuvo a saludarme, como quien saluda al animal más mono que han visto en su vida. El barrio francés se llenaba de actividad por las noches, por el día, en cualquier momento de las veinticuatro horas que tardaba la tierra en dar una vuelta sobre sí misma. Y toda esa actividad yo la conocía de sobra. El Café du Monde, donde yo trabajaba dos noches por semana, estaba a punto de cerrar. Tuve ocasión de ver a Katherine, que me saludó con entusiasmo desde el cristal. Vi cómo señalaba a Billy y hacía una señal de aprobación con la mano, extraordinariamente emocionada. Había algo en su mirada que me hizo comprender que me llamaría dentro de unas horas, cuando el sol estuviera alto y fuerte en el cielo, para que le diera detalles. Yo me reí y tomé por los hombros al fantástico chico que había llenado mi rato, que posiblemente no se iría hasta dentro de bastante, para que evitara ver a mi amiga así, tan emocionada. Con el tiempo la conocería. Ojalá.

Al fin llegamos a la puerta de forja de mi edificio, donde el mundo parecía dormir. Los balcones que recordaban melancólicamente la época transcurrida desde el siglo XIX hasta los años veinte resoplaban, sin querer levantarse. Y yo no podría estar más despierta. Cogí las llaves, aunque no tuviera ganas de separarme de él, aunque no quisiera sonreírle a través de la puerta y coger el ascensor, preguntándome cuándo volvería a verle, en qué condiciones, si me recordaría, si recordaría esta noche como estaba segura de que iba a recordarla yo. Las farolas iluminaban perezosamente la calle, y el número 23 de la puerta les rogaba que se estuvieran quietas y dejaran de bostezar; así no había quien brillara decentemente estando hecho de latón y cobre como estaba.

Miré a Billy, ahora entendiendo perfectamente a lo que se refería con sentirse una niña de doce años, o trece... Los que fueran, ni idea. Esa incertidumbre, ese no saber qué hacer... ¿Si le proponía que subiera a casa estaba quedando como una guarra? Pero, y si no lo hacía ¿quería eso decir que no me interesaba? Tantas preguntas... Por los dioses, esto de conocer a alguien en este plan no era nada sencillo.

-Bueno... Si quieres puedes subir a tomar una última copa- murmuré con una sonrisa. Por favor, que no pensase que era una furcia, por favor, por favor, por favor... Bueno, y si no quería que lo pensase, ¿para qué demonios lo había dicho? Lo estaba viendo; ahora me miraría alucinado, y diría: "Vaya. Pensaba que eras diferente". Idiota, idiota, idiota, idiota. Tonta Amélie.
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Billy Clapton
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 4:28 pm

A los pocos minutos de salir del bar empece a hacerme una vaga idea de donde nos dirigiamos. La estaba acompañando a casa. El barrio frances rebosaba de actividad aun de noche, cosa que yo deberia haber supuesto a sabiendas de que ese barrio pertenecia a los Umbra. Me costaba un esfuerzo sobrehumano reconocer que me alegraba que viviese bajo la sombra umbra (pero fuera de su mascarada) y no en "Mid-City, ciudad sin ley", donde los Borks casi campaban a sus anchas.

Amelie se fijo en una cafeteria con aspecto de Starbucks pero con otro nombre. Pude ver como la camarera nos miraba desde dentro y tambien alcance a darme cuenta de que Amelie y aquella señorita gesticulaban levemente.

- ¿Una amiga? -Pregunte esto mientras le daba un suave beso en los labios y acto seguido volvi a mirar a la muchaca del cafe, esta vez sonriendo.

El paeseo no fue menos genial que la estancia en el bar. Caminamos tranquilos entre bromas y besos fugaces. Todo era maravilloso. Todo, incluso las personas que nos sacaban de nuestras conversaciones para saludarla. Mas de un tio de los que la saludo se la quedo mirando con demasiado descaro para mi gusto, asi que, a los dos que tras mirarla a ella, me dirigieron una fugaz mirada les respondi del mismo modo: guiñandoles un ojo con socarroneria y sonriendo.

Todo era perfecto... Hasta que llegamos a su portal.

Aquella reja antigua y aquel marco de piedra cuyo orden arquitectonico ni podia, ni deseaba, ni me importaba distinguir, se me antojaba la puerta del infierno, el mismisimo Hades, el Tartaro. ¿Que se suponia que era el portero automatico, Cancerbero? Solo las almas que estan destinadas a entrar en el Tartaro pueden adetrarse en el. A mi me tocaia esperar. Estba claro que no era Orfeo.

Vi como sacaba las llaves y jugueteaba con ellas. No queria quedarme fuera, queria subir. Queria estar mas tiempo con ella, queria tomar otra copa, queria charlar, queria reirme, queria hacerle el amor, besarla y acariciarla. Queria todo eso y mas. Sin embargo, su pregunta, pese a estar desenado que la hiciera, me situo en un punto en el que una mala respuesta podria destrozar la bonita relacion que se me presentaba en mi imaginacion. Me hubiese gustado ser recatado y cabal pero no pude resistir la alegria que me invadio cuando me percate de que me estab pidiendo que subiera a su casa. Parecia timida, avergonzada, me encantaba esa expresion, ese comportamiento de niña dulce me derretia. Lo juro, hacia que me muriese por sus huesos.

Casi sin darme cuenta agarre su rostro y la bese con fuerza, con tanta fuerza que casi la empotro contra la entrada.

- Si, claro que quiero subir.

Era Orfeo, y estaba otra vez en la burbuja.


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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 7:48 pm

Sonreí y asentí con la cabeza. Katherine, la amiga de pelo espeso, negro y rizado, ojos de fuego color miel, carácter entusiasta y alocado y vestimentas informales que todo el mundo quiere tener. La típica que va de dura y amante de los ciclomotores, mi antítesis, vaya. La típica que anda haciendo de celestina para el planeta entero y ella huye del compromiso alegando que es un alma libre. Eran incontables las veces en las que Katherine había intentado hacerme salir con algún cliente guapo del café, alegando que una chica como yo no había nacido para estar sola y que necesitaba vivir un cuento como Dios manda tal y como dictaba mi aspecto... E incontables veces yo había puesto muros de hielo, hormigón y un centenar de orcos armados hasta los dientes para protegerme de los brazos de cualquier indeseable que babeaba ante la simple visión de verme tomar nota, alegando que los príncipes llegan aunque tengas que esperar. Nunca los buscas, y menos si esos aspirantes a príncipes son del tipo de "mil princesas en mi cama y sólo tú en mi corazón". Oh, no, ese tipo de personas no era para mí.

Katherine seguramente chillaría y diría: "Qué-bo-ni-toooooo, tía, tía, tía, tía, tía [...] tía, tía, ¡qué-a-lu-ci-ne!" mientras daba saltos por detrás de la barra y tiraba bizcochos al suelo en medio de su huracanada emoción, amplificando cada sílaba hasta hacerla una sola palabra, como hacía cuando algo le encantaba. Aunque estuviera llorando por una película muy triste, si le había gustado, hablaría así sin duda. Seguramente me espachurraría cinco veces, y tendría que recordarle otras tantas que no me gusta que me llame tía, pero su alegría me contagiaría. Incluso puede que los cafés me salieran mejores, simplemente porque estaba que daba saltos dentro de mí. Tenía una versión en dibujo animado japonés y pequeñito que rebotaba por las paredes de mi cuerpo, arrancándome sonrisas que no venían a cuento, pero que ahí estaban. Chillando, cantando, dándole al botón de la lluvia y plantando una farola. I'm singing in the rain... Just singin in the rain... Sí, mi dibujito estaba como una cabra, pero creo que yo no iba muy descaminada para clasificarme en el mismo montón que la loca de mi amiga y mi álter ego.

Y todo, todo, todo...

Todo por culpa de Billy.

Billy, que ahora mismo estaba plantado delante de mí con esa suave sonrisa en los labios que me hacía sonreír a mí también, que dibujaba en mi mente una escena en la que lo cogía por las solapas de la chaqueta y lo besaba... La puerta cedía sola, el ascensor estaba esperándonos y apenas tardábamos un segundo en subir, y si tardábamos más, lo aprovechábamos para desgastarnos los labios, ver el amanecer sin mirar, nuestros ojos clavados simplemente el uno en el otro... El ático estaba disponible, Johnny Rotten había salido con una gatita del barrio y teníamos luz verde para hacer nuestro el piso... Ay, sí, suspiré mentalmente, qué escena tan bonita. Pero no iba a...

Un segundo, un segundo, un segundo.

¡Acababa de empezar en el mundo real y me había pillado por sorpresa! Los labios de Billy estuvieron sobre los míos en menos tiempo de lo que yo creía, y mi espalda estuvo contra la pared. Mis brazos lo rodearon y casi dejé caer las llaves, pero no, no, me iban a hacer falta. Teníamos que llegar a casa. Tranquilidad. Cuando se separó para responderme, en mi rostro brillaba una sonrisa traviesa. Sin apenas mirar, introduje la llave en la cerradura y giré. La puerta cedió con un chirrido, e hice entrar a Billy cogiéndolo por la chaqueta, como en mi recién improvisada fantasía. El ascensor antiguo estaba justo en medio del portal. Caminaba hacia atrás, sin despegar mi boca de la suya, y fue mi cuerpo el que abrió las puertas de la vieja máquina que nos subiría a mi loft, donde un espacio enorme nos esperaba para taparse los ojos. La noche había tomado un cariz diferente, y a la vez, no. Todo estaba teñido de ese firme cariño que había desarrollado por él en ese rato, que ahora me parecía toda una vida.

Presioné el botón del número cuatro mientras me separaba lentamente para poder respirar, con una sonrisa un poco nerviosa, con el pecho agitado porque me medio faltaba el aire.

Tranquila, mujer, hubiera querido decirme.
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Billy Clapton
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 9:08 pm

Entre tras ella y su sonrisa, una sonrisa juguetona que hasta ahora no me habia mostrado, y que, como todas las anteriores, me gusto demasiado, aunque no en el sentido de las demas, esta era algo diferente, era una sonrisa picara que me hacia sonreir al tiempo que me presentaba una incognita. Era una sonrisa que podia significar mil cosas. Deje de pensar en ello y me centre en lo que me ocupaba, que no era otra cosa que apartarle el cabello por la parte de atras con la mano, mientras deslizaba mis labios sigilosos muy suavemente, de forma casi imperceptible, por el cuello y por debajo de su oreja. Un beso en la garganta provoco el tipico sonido que prodice cualquier beso, pero que en aquel contexto casi parecia una melodia magica.

Entre en el portal tirado por sus ferreas manos, que se cerraban sobre mi chaqueta del equipo de football de los EE.UU. y no me permitio separar mis labios de los suyos ni un momento. Calro, que yo tampoco tenia intencion de hacerlo. En el ascensor ella pulso el boton y se tomo un respiro por un momento mas. Me incline hacia ella apoyandome unicamente de mi mano pegada a la pared y le aparte un mechon que le cubria parte de la frente. Acto seguido la bese en la misma frente y despues en la mejilla. Sonrei. Ahora la sonrisa picara era la mia. Me encantaba todo aquello. No pensaba que una chica me podia llegar a gustar tanto en una sola noche.

De repente fui consciente de lo que estaba pasando. Esto ya no era el tonteo que habiamos desarrollado en el bar, ni los delicados besos que nos dabamos. Esto, al menos en mi caso, era fruto de una pasion desmedida, y la pasion desmedida solo conduce a un lugar. Me relaje un poco y afloje mi fijacion hacia su boca y su cuerpo. Debia controlarme o de lo contrario pensaria que solo era uno mas, otro tio del monton que busca un polvo y fuera. A otra cosa mariposa. No, yo no era asi. Me negaba a ser asi. Me negaba a ser asi con ella. Me gustaba demasiado.

- ¿Estara en casa Jonny Rotten? -Pregunte en voz baja, casi mas para controlarme yo que para no asustarla con mi brusco cambio de actitud- Me gustaia conocerle...

Habia sido penosa como excusa para dejar de comermela a besos de arriba a abajo. Porfavor que no pensara que no me gustaba, o que no me excitaba, o que no me gustaban sus besos. Porfavor que entendiese que no queria parecerle un desesperado.


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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 9:48 pm

Mis ojos se hundieron en los suyos mientras la atmósfera parecía relajarse un tanto. De nuevo sus gestos eran dulces, y cerré los ojos y sonreí, todo con la misma suavidad. Mi manos manos se posaron en diferentes partes de él, una en su pecho y la otra en su mejilla. Su corazón, como el mío, supuse, latía desbocado ante mi contacto, los besos, las caricias. Y es que lo fantástico, lo mejor de todo, era que el calor no se acoplaba en una parte determinada de mi cuerpo. La calidez de Billy, de la situación, me inundaba en cada célula, y era eso lo que estaba disfrutando. Esa armonía sincera y dulce, que nunca había sentido, que esperaba sentir más a menudo, que esperaba que fuera él quien me la provocase. Qué tontería estaba diciendo, pero qué bonito parecía todo en mi cabeza. Una enorme sonrisa complacida se dibujó en mi rostro cuando me preguntó por Johnny Rotten. Estaría en casa fijo, seguramente delante del piano o dentro de éste, fastidiándome las cuerdas que podían arreglarse. Era uno de sus pasatiempos favoritos. O puede que simplemente estuviera en uno de los pufs, encogido de sueño, hecho un ovillo de pelo negro. No lo sabía, mi gato era tan impredecible... Lo único que tenía claro era que en casa estaba, eso sí.

-Hm, no lo sé. Ya sabes que los rockeros son muy difíciles de predecir, igual ha salido con alguna gatita blanca y no vuelve hasta el medio día...- puse tono de estar preocupada por mi gato, pero mi sonrisa divertida delataba lo contrario.- ¿De verdad quieres conocerlo? Estoy segura de que te gustará... A ver si tú eres capaz de decirle que deje a mis plantas en paz...- seguro que con un poco de autoridad masculina, el felino reaccionaba. Además, eso de que quisiera conocer al gato hacía que mi álter ego se inflara como un pavo real en medio de su ritual de seducción. Eso no era cualquier cosa. De verdad, ¿cómo podía una persona convertirse en alguien tan importante en tan poco tiempo? No lo entendía, ni quería hacerlo, porque intuía que era eso lo que hacía mágico este momento.

El ascensor se detuvo en el piso con un ¡ding! Sonreí y abrí las puertas, dejando pasar a Billy y adelantándome alegremente hacia la puerta de mi loft, la única en todo el rellano ya que era el apartamento más grande. Abrí, y en las maderas del salón se reflejaba la luz nocturna. Un par de ojos brillaron en la oscuridad. Encendí la luz y vi a Johnny Rotten dar saltos hacia mí y tirarse a mis brazos.

-Hola pequeño, ¿cómo ha ido la noche?- le rasqué detrás de las orejas y sonreí. Giré mi cuerpo y cerré la puerta con el pie. El felino de pelaje negro examinó a Billy con sus ojos verdes.- Johnny Rotten, éste es Billy, estaba deseando conocerte, así que sé bueno, ¿eh?- sonreí y miré a Billy, como diciéndole: "¿Qué te parece?".
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 10:15 pm

No se lo tomo mal, incluso parecio gustarle mas el volver a la dulzura inicial que el mantener la pasion derivada del tonteo, los besos y las caricias traviesas. Me embargaba una sensacion de seguridad que rara vez se hacia patente en una vida como la mia, llena de meliggro y muerte.

- Si, seguramente habra ido a dar una vuelta, lo que no se es si habra encontrado a esa gatita blanca, es algo dificil de encontrar en estos tiempos. -Sonrei un poco y le acaricie la mejilla- Quizas no haya buscado en ningun local de blues...

La ultima frase la dije como un susurro en su oido, sin dejar de acariciarla ni un segundo. Por nada del mundo pensaba romper el contacto con ella. Su piel era claida, no tanto como durante el arrebato del ascensor, pero aun asi el contacto se me hacia maravilloso e irresistible. Se me antojaba como el terciopelo, y el sabor de sus labios como lamiel mas dulce ¿Que pensaria ella? ¿Que parte de todo esto le contaria a Katherine y que parte se quedaria para ella? La chica del cafe tenia pinta de tener complejo de interrogadora del FBI asi que al final, supuse, acabaria enterandose de todo.

La segui cuando el trayecto en el ascensor toco a su fin con un sonido de campanilla y me coloque tras ella rodeandola con los brazos por la barriga y recostando mi barbilla junto a la suya de forma que ambos rostros quedaorn uno junto al otro. Le di otro beso en la mejilla. Otra vez ese sonido. Me gustaba demasiado.

Accedi al loft tras ella. Era un lugar grande y espacioso, con una buena vista (suponia), bien decorado y con un toque retro que me gustaba. El gato, de un tono negro azabache, llego corriendo y se lanzo a los brazos de Amelie. Me acerque sonriedno.

- Asi que tu eres el famoso Jonny Rotten -Le rasque la cabeza- Si, debes de ser un bue tio, tienes loquita a esta señorita tan guapa.

Hacia mas calor que en la calle, pero no podia quitarme la chaqueta, pues debajo llevaba mi arnes para las pistolas y las cartucheras.Durante todo el viaje habia procurado que al contacto con ella no se topara con las correas y habia tenido abstante exito, la verdad. Ella no debia ver eso nunca jamas.

- Oye, Amelie, ¿donde esta el baño? -Necesitaba un lugar seguro para dejar las pistolas y todo el tinglado hasta que me fuese.
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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Dom Oct 03, 2010 11:06 pm

Johnny Rotten ronroneó en mis brazos cuando Billy le acarició la cabeza. Sonreí, la prueba del gato, superada, ya que al animal le gustaba el chico. Esperaba que no tanto como a mí, o tendríamos un problema grave. Johnny Rotten saltó de mis brazos y se refugió en un sofá, haciendo un extraño mutis por el foro, dejándonos intimidad sin saber que la necesitábamos. Qué listo era mi gato. Miré a Billy sonriendo y le di un beso en la mejilla. Me llevé una mano a la frente. Con lo fácil que era, y no le había hecho un recorrido rápido por el loft, que podría hacerse en apenas dos segundos. Mira, esto de aquí es el salón-comedor-cocina-sala de música-estudio artístico. Esa puerta junto a la cocina es el baño y esas escaleras suben a mi habitación. Y ya estaba. No era tan complicado. Meneé la cabeza y señalé la susodicha puerta.

-El baño está ahí, ten cuidado por si Johnny Rotten ha tirado algo, ¿eh?- algo como el alore vera, como lo hubiera tirado al suelo se iba a enterar. Era capaz de darle un baño... ¡Con mi gel de agua marina! Sonreí.- Yo voy a ponerme un poco más cómoda, en cuanto salgas... Pues como si estuvieras en tu casa- le dije alegremente. Me di la vuelta y subí las escaleras hacia mi habitación, que ocupaba toda la segunda altura del piso. Cuando entré en mi cuarto, con sus colores claros y su ambiente relajante, pude suspirar y mirar al cielo, como dándole las gracias a los dioses por haberlo puesto en mi camino. Me quité los tacones y el vestido, estaba deseando hacerlo. Normalmente yo iba mucho más informal por la calle. Vaqueros, Converse, ese tipo de cosas. Fui hacia el armario y saqué una camiseta XXL que tenía de Queen, una captura del videoclip de Bohemian Rhapsody. Guardé la ropa en el armario y los zapatos en su sitio. Ah, mucho mejor, dónde iba a comparar... Me estiré y bostecé un par de veces antes de bajar las escaleras corriendo. Tenía sed. Saqué la botella de agua de la nevera y le di un trago. Había un sexteto cervecil, que diría Homer Simpson, esperando a ser abierto, pero quería aguardar a que Billy volviera, porque igual le apetecía otra cosa.

Desde la cocina manejé la intensidad de la luz y la volví más cálida, más acorde a este rato que era nuestro, sólo nuestro.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Lun Oct 04, 2010 3:07 pm

Mas claro, agua. La vivienda era un loft, eso se sabia a simple vista, por lo que mi aguda mente deberia haber deducido que la unica puerta que habia era el baño. O eso, o el trastero, y Amelie no era un chica con pinta de tener trastero. Mas bien era una chica con pinta de tener joyero, es decir, una chica a la que no le hacia falta guardar chorradas cuando podia comprarse chorradas nuevas cada vez que las necesitara.

- Elemental, querida Amelie... -Parafrasee a Sherlock Holmes sin saber cuanta razon tenia esa frase si se le buscaba el sentido adecuado- Enseguida salgo, no tardo nada.

La acaricie de nuevo y le devolvi su cariñoso beso en la mejilla con la misma moneda. Me aleje mientras ella iba a cambiarse. Por un momento me imagine saliendo del baño y viendola a ella alli, tumbada en el sofa con lenceria sugerente y toda esa parafernalia que se ve en las pelis cuando la protaonista dice "Voy a ponerme algo mas comoda", pero esa imagen se disipo en seguida de mi mente ¿Porque habia de esperarme ya en ropa interior? ¿A caso era eso lo que yo buscaba en ella? No, no lo era, no buscaba eso... Pero, pese a no buscarlo, en el hipotetico caso de encontrarlo, sinceramente, preferia quitarle yo la ropa. Poco a poco, y entre muchos besos.

Abri la puerta y entre en el baño casi tropezando con la planta de aloe vera que habia en el suelo. Supuse que se referiria a algo asi cuando hablo de que posibliemente Jonny Rotten hubiese tirado algo. Cogi la planta por la maceta, con cuidado de no pincharme, y la coloque en una repisa en la que habia otras dos plantas, en el centro de las cuales quedaba un hueco, el hueco perfecto para hubicar ese aloe, claro. Blanco y en botella.

Rapidamente volvi a centrarme en lo importante y me quite la chaqueta rapidisimamente. Hice un barrido fugaz con la mirada por toda la estancia y me quite las cartucheras cuando decidi donde las guardaria. Separe de la pared la papelera que se encontraba junto al retrete y, con las cartucheras hechas un ovillo y en el centro de este ambas nueve milimetros, coloque cuidadeosamente todo detras de la papelera. Acto seguido la volvi a pegar a la pared lo maximo posible. No quedaba demasiado bien, pero entre el retrete y la papelera conseguirian esconder mis cosas de la vista de la mayoria...

Ni siqiera me convencia a mi mismo, ¿pero que podia hacer? Me negaba a abandonar la casa de Amelie. Me negaba a pasar la noche en algun lugar que no fuese junto a la maravillosa señorita del local de blues.

Sali de alli cerrando la puerta tras de mi y la llame en voz alta.

- ¿Amelie?
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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Miér Oct 06, 2010 8:29 pm

Mientras trasteaba por el salón, me di cuenta de que estaba caminando sobre mis dibujos. Billy parecía tomarse su tiempo en el baño (¿qué carámbanos estaría haciendo?), de modo que conecté a la Amélie-aspiradora. Empecé a recoger todos los papeles del suelo, las láminas, los lapiceros y las pinturas de madera que pudiera tener desperdigados por ahí, a velocidad récord, todo sea dicho. Normalmente tardaba medio día en despejar el loft de todo mi arte, y el otro medio para organizarlo en sus correspondientes carpetas. Pero esta noche no, jhé. Johnny Rotten me observaba ir y venir con miles de papeles en las manos y bajo los brazos (lo que me extrañaba era que Billy no se hubiera dado cuenta de la alfombra artística que cubría la madera del suelo), y cuando ya no quedaba ninguno a la vista (luego ya miraré si hay alguno debajo del sofá antes de limpiar de verdad el loft, como todos los sábados), subí las escaleras hacia mi habitación para poner los dibujos en sus carpetas antes de que Billy saliera. Igual la cerveza le sentaba mal, gracias a los dioses que tenía ambientador. En fin. Dejé la pila de dibujos, diseños y retratos sobre la moqueta y alargué un brazo, cogiendo una enorme caja. Dentro de ella había tres carpetas, bastante petadas.

Conforme iba cogiendo dibujos y láminas, las metía en una de esas tres. Organizadas en "Retratos", "Paisajes" y "Diseños". Dentro de retratos tenía "Infantiles" y "Adultos", y también dentro de esos tenía "Chicos" y "Chicas". Convencería a Billy para que me dejara ponerlo en el apartado "Retratos, adultos, chicos". En la carpeta de "Paisajes" se encontraban las divisiones "Ciudad", "Marítimos", "Campo". Y en la de diseños, "Primavera", "Verano", "Otoño" e "Invierno". Así que, aunque no lo pareciera, yo era una chica muy organizada. Una vez hube guardado todos los dibujos en su sitio, iba a levantarme para bajar otra vez a ver si Billy estaba ya disponible (me había parecido oírlo llamándome), pero justo el teléfono empezó a sonar en ese momento. Me hacía una idea de quién era, sólo una persona podía llamarme a estas horas, sabiendo que estaba... Ocupada. Me alisé la camiseta extra-larga de Queen y cogí el inalámbrico.

-¿Hola?
-¡Tíiiiiiiiiiiia, tía-tía-tía-tía! ¿Quién es ese pedazo de bombón, nena?
-Se llama Billy.
-Uouó... Bueno, y dime, ¿está Billy bien... cualificado para ser tu príncipe?
-¿Qué? Katherine, son las cinco de la mañana, tengo un chico en casa y un hambre y una sed que me muero, ¿de verdad crees que tengo la cabeza para pensar en príncipes... o en cualquiera de tus paranoias?
-¡Deberías, chata! Pero no me has respondido. ¿Está bien cualificado?
-Espero que no te refieras a...
-¡A eso mismo me refiero, cariño!
-¡Katherine! ¡Estás enferma! Mira, esta noche trabajo en el café... Ya te contaré allí, ¿de acuerdo?
-Pero, ¿vas a...?
-Adiós, Katherine.


Colgué. Realmente estaba enferma, obsesionada con dos cosas: 1) Que yo tenía que echarme novio. 2) Que si no me echaba novio, al menos, que me buscase un buen polvo para repetir cuando quisiera. Casamentera de pacotilla... Negué con la cabeza y dejé el inalámbrico sobre la mesa, saliendo de mi habitación, y encontrándome con Billy abajo. Sonreí. Y mientras bajaba las escaleras, me pregunté si realmente eran propias mis pintas para tener un chico en casa: una camiseta que me llegaba por medio muslo y que se deslizaba por uno de los hombros, el culotte negro y unos calcetines de rayas... ¿Demasiado... inocentemente provocativa? Si me conocía un poco sabría que no era mi intención.

Realmente no me había fijado del todo bien en lo guapo que era. Pero ahora, solos, en mi casa, con la luz cálida de las lámparas reguladas, en un espacio en el que no nos podían interrumpir... Cualquier rastro de poca lucidez había desaparecido.

-¿Mejor?- pregunté, señalando con un cabeceo vago el baño.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Miér Oct 06, 2010 10:23 pm

Espectacular, increible, despampanante, deslumbrante, atractiva, sexy, inocente, dulce, adorable... Todo eso y tropecientos mil adjetivos mas, cada uno de ellos mas de mi agrdo que el anterior. Su camiseta me encatntaba, no por la foto de Freddy Mercury en plena interpretacion de todo un himno (que tambien), sino por la forma en que le caia sobre los hombros y el pecho, y por lo larga y grande que le llagaba. Era una genial reconstruccion le las escenas romanticas en las comedias de Hollywood que tanto me gustba ver cuando llegaba por las noches casnado a casa, vease Lost in translation, Nothing Hill, Amor con preaviso, Pretty woman e incluso Hitch, y es que, aunque no lo pareciera, cuando dejaba de cazar zombies raquiticos, nigromantes chungos, elemtales sectarios y hombres oso malolientes, yo era un tipo de lo mas normal.

- Mucho mejor, -Dije tocandome la barriga con la palma de la mano. En realidad me habia quitado un peso de encima. Uno muy gordo- gracias.

Me acerque a ella analizandola con la mirada, haciendole un chequeo completo de arriba a abajo, centrandome en las piernas que ahora contemplaba por primera vez y, como no, en sus increibles y penetrantes ojos celestes. Con la luz teue, que irradiaba paz por todo el loft, todavia me gustaba mas. ¡Y yo que pensaba que eso no era posible, porbre de mi! De niño todos los adultos me decian lo mismo "nunca te busques una mujer, son un quebradero de cabeza". Amelie a mis ojos tenia mas de angel que de quebradero de cabeza.

- Estas preciosa -Se lo susurre al oido mientras rodeaba sus caderas con mis brazos y los etrelazaba con las manos a su espalda. Acto seguido cambio mi tono de susurro por uno mas jovial- Oye, ¿estabas hablando por el mobl, no? ¿Me dejas llamar al cielo? Creo que han perdido un angel...

Me quede mirando el loft despues de besarla en la frente, hasta ahora no habia reparado en lo genialmente decorada y mejor distribuida que estaba aquella casa. Comparada a la mia era mas que bonita, yo me conformaba con un pisito en uno de los barrios mas altos de Mid-City, que pese a ser los de mas alto standing del lugar no eran ninguna maravilla. Un pisito.

- Eh, tienes una casa muy bonita. No me habia fijado...

Volvi a besarla, esta vez en los labios.
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Amélie C. Folie
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Jue Oct 07, 2010 7:33 pm

Asentí con la cabeza. Me gustaba ayudar a la gente, aunque fuera simplemente prestándoles el baño. Era un servicio a los demás, y así yo me sentía feliz. Infinitamente más feliz si se trataba de aliviar a Billy. No me preguntéis por qué, ni cómo, ni cuando, ni me preguntéis si yo estaba bien de la cabeza, porque hacía mucho tiempo atrás ya había asumido que no. No estaba bien. Pero incluso si lo hubiera estado, habría hecho lo mismo. Aunque la escena se hubiera repetido una y otra vez. Había un pequeño rincón en mi cabeza, en mi corazón o en mi alma (o en las tres partes a la vez) que estaba absolutamente convencido de que elegiría esta noche sobre todas las demás, sobre toda mi vida, si fuera necesario. Esta noche había cambiado algo. Para bien. Por primera vez en... Siete años... Podía decir, sin dudar un segundo, que durante un largo rato de mi vida había pasado sin derramar un pensamiento triste hacia nadie. Billy conseguía quitármelos, con esa mirada dulce y a la vez maliciosa, esa sonrisa torcida que dejaba corta a la palabra calma, al propio sentimiento de tranquilidad. Si en algún momento de mi vida en este piso había reinado el estrés o el desorden, los restos de esa negatividad se borraban, se echaban a un lado y desaparecían en las sombras de la noche, porque aquel maravilloso chico estaba ahí, conmigo. Con alguien cuya historia no sabía, con alguien que era más especial de lo que pensaba. Seguramente cuando se lo dijera (si lo hacía), huiría de mí. O tal vez no. No lo sabría si no lo comprobaba, pero esta noche no me apetecía experimentar con algo tan delicado. Esta noche era propiedad de los buenos momentos.

Mis brazos rodearon su cuello y se quedaron en un ángulo casi recto cuando apoyé levemente los antebrazos en su pecho trabajado. Mis manos se entrelazaban tras su nuca, una burda imitación de lo que hacían las suyas a mi espalda. Y sonreía, sí, yo sonreía como nunca. Me recordé un momento a la película de Stardust, donde la chica se ponía a brillar siempre que estaba contenta. Seguramente yo hubiera dejado ciego al sol de haber podido hacerlo.

-¿Tan pronto quieres volver a casa?- repliqué con una sonrisa; porque él sí que era un ángel. Él sí que debía haber perdido su ruta hacia el cielo, se había quedado conmigo por educación, que lo sabía yo. Cerré los ojos con tranquilidad cuando me besó la frente, y en el breve momento en que su atención se centraba en lo que lo rodeaba y no en mí, me apoyé en su hombro, la parte superior de mi cabeza perfectamente encajada bajo su mandíbula, mis brazos ahora rodeándolo por completo. La viva imagen del cariño. Del amor, hubiera dicho Katherine, pero para llamar a esto amor había que creer en los cuentos de hadas, y yo había perdido la fe en ellos hacía mucho tiempo. Si existían, estaba claro que yo no los merecía. Y si por alguna remota casualidad se me presentase la oportunidad de vivir uno, estaba segura de que nada podría superar a esta noche.

Sonreí y me separé levemente, volviendo a mi posición anterior, mirando mi loft, del que estaba verdaderamente orgullosa. Johnny Rotten, al parecer en un alarde de educación, saltó del puf en el que estaba y subió disparado a mi habitación. Me reí entre dientes, este gato tenía cada cosa...

-Muchas gracias. Puedes venir siempre que quieras- o incluso podía quedarse, pero eso no era apropiado, no era lo que una señorita debía decir. Presioné levemente mis labios contra los suyos con una sonrisa interior más amplia que la muralla china. Por cierto... Hablando de normas de educación...- Ay, perdona, no te he ofrecido nada, ¿tienes sed... o hambre?- yo tenía las dos cosas. Recuérdese que los Elementalistas necesitábamos mucha energía para controlar nuestros poderes. Jhé.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Jue Oct 07, 2010 9:41 pm

Yo le parecia un angel. ¡Oh, genial, menudo fastidio! ¿Tendria que contarselo en algun momento? Ya podria incluso visualizarlo, "Los angeles no exiten Amelie, pero si existieran, seguramente, yo me deicaria a aniquilarlos por dinero, como hago con tantos otros hombres lobo, vampiros y magos. Si, esos si esxiten.". No se puede hacer creer a nadie que eso es veridico, nadie lo tomaria por cierto y aunque lo hiciera, en el mejor de los casos se apartaria de mi para siempre. Yo no queria eso. No, no, no. Yo la queria ella. Si, si, si.

- Tu eres el unico angel que hay aqui. -Le acaricie la espalda con mis manos. Me encantaba notar su respiracion sobre mis hombros- Oye... al telefono... ¿era tu amiga?

Juro que me moria de curiosidad. Me gustaria que hubiese sido su amiga y que hubiesen halado de mi, pero tambien me asustaba esa idea. La aprobacion de las amigas era una fase mas que determinante en las relaciones de las tias. Si tus amigas no aprueban a un chico, seguramente no te acostaras con el, y segurisimamente la cosa no pasara a mayores actos que los que acontecen en una simple cita para merendar. ¿Y si yo no le gustaba a su amiga? ¿Le gustaba amelie, no? Tal vez no. Ay...

Por un momento legue a pensar que yo solo era el pasatiempo de esa noche, pero entonces dijo algo que echo abajo la hipotesis de cosecha propia "del polvo y fuera". Me estaba invitando a su casa. siempre que quisiera. Asu casa, ¡siempre que quisiera!. No la deje separase de mi sin besarle la mejilla.

- Muchas gracias, intentare caerte lo suficientemente bie como para que quieras volver a verme -Saque una sonrisa de oreja a oreja- Puede que un refresco de cola no me viniese mal, gracias.





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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Sáb Oct 09, 2010 6:09 pm

-Ajá, Katherine- sonreí.- Quería saber sí... Bueno. Quería saber, a secas- dije medio riéndome. Los "quería saber" de mi amiga implicaban que yo dijera cosas para excusarla, cosa que normalmente no haría, pero con Katherine... Era tan impulsiva que igual no pensaba en las consecuencias de sus actos o sus palabras. Éramos tan diferentes que a veces me preguntaba cómo demonios nos habíamos hecho amigas. El día y la noche, la sal y el azúcar, la cal y la arena, conviviendo a menudo en un mundo tan loco como nosotras dos. Sin embargo, el tono de Billy me sonó a: "¿Era ella? ¿Qué le has dicho de mí? ¿Qué pasa?". Y me hizo sonreír. No en plan burla, ojo, sino con ternura. Acaricié su rostro, su pelo, su pecho. Era tan especial, tan distinto a todos los hombres que yo conocía, que me pregunté si realmente existían los dioses esa noche, o el Destino, la providencia, lo que fuera. Algo tenía que haber hecho bien para que me lo hubieran puesto en el camino. Y lo haría todo bien a partir de ahora para que no se fuera. Lo miré alzando una ceja. ¿Caerme lo suficientemente bien? ¡Pero si me gustaba más de lo que me había gustado nadie en toda mi vida! Meneé la cabeza, tendría que hacerle creerse que ocupaba un puesto muy alto en mi escala de personas importantes. ¿Cómo? Se me ocurrían varias formas, y sólo una con la que empezar.

Sonreí también, y deslicé ambos brazos alrededor de su cuello. Me dejé espacio para hacer lo que quería hacer, claro. Mis labios se posaron en su barbilla suavemente y recorrieron su mandíbula con tanta cautela como un explorador por el Congo. Bajé a su cuello. Besé, mordí con suavidad, deslicé la punta de mi lengua sobre las zonas más sensibles. Gracias al cielo que era más alto que yo, hacer eso con una persona de mi misma estatura o con alguien más bajo era incómodo en grado sumo. Mi boca subía de nuevo por su piel, hacia su mejilla, acariciando de antemano con la nariz. Y entonces besé sus labios. Al principio suavemente, de manera casi imperceptible, y poco a poco, la intensidad aumentó. Aumentó de tal modo que por un momento me olvidé del hambre, la sed. Sólo me venía una forma de calmar ambas dos, y era no dejarle ir, no liberar su boca. Bebí de sus labios, comí de su lengua, eso me bastaba por el momento. Pero entonces mi sentido de la decencia, esa cosa machacona que mis padres me inculcaron con la esperanza de hacer de mí una señorita, me dio unos toquecitos en el hombro: "Estom... ¿Amélie? ¿Qué se supone que estás haciendo?" Glup.

Me separé lentamente, mi mirada se detuvo unos instantes en su boca. Pero bueno, el objetivo estaba cumplido. Decirle, sin palabras: "YA me gustas lo bastante como para querer volver a verte". Carraspeé y sonreí.

-Coca-Cola entonces- asentí disciplente (aquí no ha pasado nada, dijo mi sentido de la decencia) y fui hacia la nevera, sacando una botella de cristal, continente del líquido oscuro que cargaba tanto las pilas. Me saqué otra para mí y cogí el cacharro ese para quitar las chapas de una botella. Sonaron dos: pst, pst, y un olorcillo a gas con agua carbonatada me llegó a la nariz.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Lun Oct 11, 2010 12:10 am

Si que era su amiga. Genial, ahora mi curiosidad iba in crescendo. ¿Que diablos querria la tal Katherine? Una cosa era segura, ella misma lo habia dicho, queria saber, ¿pero el que?. No hacia falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que lo mas seguro era que le hubiese preguntado por mi. No es que yo sea un egocentrico ni nada de eso, tampoco digo que yo fuese el motivo de su llamada, solo creo que aprovechando el telefonazo le habia preguntado por su acompañante con pinta de chulito. Es lo que yo habria hecho, vamos...

- ¿Que opina de mi? -La pregunta sono alegre, aunque la procesion de la precupacion iba por dentro- ¿O no te ha preguntado sobre tu misterioso acompañante? -Puse voz de fantasma en una casa embrujada.

Esperaba que su amiga, la del caf....

¡¿¡¿Diablos que estaba haciendo?!?! ¡Me estaba besando el cuello! En realidad no lo besaba, solo lo rozaba, lo masajeaba suavemente con sus labios, lo mordia y me dejaba una sensacion de flotar que pocas veces sentia uno. Pocas veces habia sentido eso de flotar, pero ninguna habia levitado tan alto. Subia, bajaba, giraba... mis manos rodearon su espalda de nuevo y fueron bajando hasta colocarse en sendas nalgas. Me deje llevar por la situacion y por el calor que empezaba recorrerme. El pulso se me aceleraba. Mucho. Cuando beso mis labios mi subconsiente no tuvo mas remedio que obligarme a empujar mi lengua contra su boca al tiempo que us labios se cerraban, atrapando asi un profundo y pasional beso.
...

¡ME DERRETIA!, al menos hasta que paro. ¡Por el amor de Dios, ¿porque paraba? ¿Porque paras Amelie? ¡CONTINUA!

La anfitriona se separo de mi levemente, pero no deje que ganase espacio entre nosotros porque el que ella dejaba con su cuerpo yo lo cubria con el mio ipsofacto. Pse mi diestra sobre su cuello y continue besandola. En la boca en, el cuello, en la garganta, en la mejilla...

- Deja estar la Coca-Cola que no tengo sed... creo prefiero seguir bsandote... -Lo dije mientras la besaba, asi que se entendio poco menos que nada. Aun asi creo que entendio la esencia del mensaje.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 5:34 pm

Había pocas cosas en el mundo que me gustasen más que desplegar mi arte, en cualquiera de los sentidos, tanto pictórico como musical. Vamos, es que de hecho, hasta la fecha, nada me gustaba más que escaparme a algún descampado en el pantano y ponerme a dibujar ahí, o quedarme en casa y tocar el en el piano melodías que la mayoría de la gente había olvidado por completo. Podía haberme pasado horas y horas perdida en una burbuja de la cual pocas personas tenían la llave, y no salía hasta que mi cerebro gritaba: ¡DAME UN RESPIRO, NIÑA!. Sólo entonces me apartaba de las partituras mentales o dejaba de deslizarme por las láminas como si patinase sobre hielo, con carboncillos y lápices en lugar de patines. Sólo entonces me atrevía a abrir la puerta y a dejarme ver por el resto del mundo. Y pensaba que en mi burbuja me sentía completa, que no había nada ni nadie que pudiera hacerme más feliz que yo misma, y que no tenía que esforzarme para sentirme a gusto y plenamente satisfecha.

Pero es que dentro de mi burbuja no recordaba lo que se sentía cuando una persona que te gusta demuestra que te desea tanto como tú a ella. Dudo que lo hubiera sentido al cien por cien en algún momento de mi vida. Esa mezcla de fuego y electricidad, a la vez que la piel reaccionaba como si estuviera en un entorno gélido, la sangre hirviendo en tus venas... Era un crimen no recordar esa sensación, y era muy triste conocerla apenas, pero veía el lado positivo: así era mucho más intenso. Cuando pruebas el chocolate por primera vez en tu vida, ¿cómo te sientes? Pues eso, así mismamente me sentí yo cuando Billy sostuvo mi cuerpo con sus manos grandes y fuertes al mismo tiempo que yo lo besaba. Se me escapó un pequeño suspiro bastante poco decente, y creo que fue eso lo que alertó a mi señorita Rottenmeier interior; esa mínima nota de una música que tenía por título "PLACER".

Pero en cierto modo, me gustaba la batalla que el instinto de mi acompañante y mi conciencia de damisela fina y delicada estaban librando. Supongo que no hace ninguna falta decir a favor de quién estaba yo. Mis manos temblaron levemente cuando soltaron las dos botellas de cristal, heladas, por supuesto. Creo que también fue por el frío por lo que mi piel se elevó en el aire, a ver si se me entiende. Esa elevación fue ligeramente patente desde debajo de la camiseta. Y no os pienso dar más datos, imaginaos lo que queráis.

Mis dedos se engarzaron en su pelo al tiempo que apoyaba mi espalda en la encimera. Recibí su boca con entusiasmo. La quería para mí, sólo para mí. Una ligera sonrisa curvó las comisuras de mis labios cuando le escuché.

-Y yo prefiero que me beses... Que me toques... - iba a añadir otra cosa en ese susurro desmayado, pero no sabía si era lo apropiado. De todas maneras, aunque no lo dije, se lo demostré pegando mi cuerpo al suyo y haciendo míos sus labios.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 6:04 pm

Note como dejaba las ampollas de bebida y como le recorria un ligero temblor. Mi lengua continuaba su particular juego del escondite con la de ella, y yo me notaba cada vez mas pegado a la chica que me estaba volviendo tarumba. Y es que Amelie era la primera jovencita que conseguia que yo dejase mis pistolas lejos del alcance de mi mano. Si era una asesina de la secta roja, mis ganas de ella ya me habian matado.

Mis brazos subieron un poco, haciendo que su camiseta se levantara tras ser remolcada por sendos antebrazos, y mis manos acariciaron los costados de su torso, su vientre e incluso me permiti el lujo de juguetear un tanto con el pulgar y su ombligo. Percibi su respiracion mas agitada de lo normal (la mia estaba casi desbocada) y me envare un poco cuando sus manos se enredaron en mi pelo, pero no frene ni un apice mis besos en su garganta y mis caricias en sus costados, de hecho, las muestras de cariño se agudizaron.

Mis ligeros empujones nos condujeron hacia la cocina y solo pare de avanzar cuando su cuerpo contacto suavemente con el mobiliario situado junto a la nevera. Ahora mis manos bajaron otra vez hasta su trsero y deje de besarla un momento para mirarla a los ojos. Podia parecer un alarde de fuerza, de pasion, o de cualquier otra cosa, pero creedme si os digo que cuando la subi en la encimera cogiendola de los muslos no fue mas que un gesto fruto de mi subconsciente, que ya epezaba a tomar demasiado control sobre mis extremidades. Sobre todas. Si, todas.

- ¿Seguro que quieres hacer esto? -Yo lo estaba deseando, pero no queria seguir besandola si no ibamos a tener una culminacion digna porque eso se llama quedarse a medias, y, amigo, es una putada como una casa. Tambien habia otra cosa, lo ultimo que queria yo era que ella pensase que mi intencion era unicamente la de hechar un polvo- ...

Mi cara debia ser todo un poema, desde luego que si. Mi cuestion estaba sin contestar pero fue como si no hubiese preguntado nada porque la espera duro unos segundos.. antes de que me respondiera yo ya estaba besandole la barbilla y la mandibula.

Por cierto, ¿me habia contestado a lo de su amiga?...

En realidad ya no tiene importancia...
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 9:07 pm

Ahora mismo, si me hubieran preguntado en una entrevista de qué tres cosas estaba completamente segura (en una burda y patética imitación de un personaje de una burda y patética novela que yo había intentado leer y que me había parecido infumable), posiblemente me hubiera quedado unos segundos en blanco. No por estupidez, sino porque realmente era una pregunta que requería a la vez consideración y tiempo para responder. La seguridad era un sentimiento que normalmente acompañaba mis pasos cuando veía todas mis opciones sobre la mesa, y ya había elegido. A veces me equivocaba, pero la que yo había considerado como opción correcta resultaba ser la que más feliz me terminaba haciendo. Tal vez no la más beneficiosa a la larga, pero en el momento, en ese extraño y celestial Carpe Diem por el que regía mi existencia, era la que más sonrisas conseguía arrancarme.

Así pues, había tres cosas de las que estaba completamente segura de estar completamente segura, por una vez en mi vida y sin casi opciones.

1) Yo ya no era una niña que necesitase andarse con dudas sobre lo que quería y lo que no.

2) Había una parte de mí, y estaba convencida de que esa parte podía llegar a ser muy fuerte, que deseaba hacer el amor con Billy, en ese mismo instante, sin preliminares ni leches.

3) Billy me gustaba. Mucho. Por eso no quería que todo se redujera a un simple calentón cuyas consecuencias podían alargarse una hora, u hora y poco más.

Una leve sonrisa se extendió por mi rostro cuando Billy formuló esa pregunta. Era como si tuviera miedo de que le diera boleto. Me imaginaba la escena. "No, chaval, lo siento, te he dejado llegar hasta aquí pero ya no pasas". Y el pobrecillo con la misma temperatura elevada que tenía yo en el cuerpo, recogiendo sus cosas y yéndose para casa con carita de dibujo animado triste. Yo no quería esto, estaba convencida de que no. Quería que se quedara, que siguiera besándome y acariciándome, quería que me hiciera suya, sí. Pero quería que fuera como yo suponía que debía de ser. No quería una escena de baños de una discoteca ni de película porno, cuando dos personas que no se conocen de nada se sonríen y ¡hala! A follar como conejos. No. Toda yo era consciente de que parecía conocer a ese maravilloso chico desde toda la vida aunque sólo hubieran pasado unas horas desde que nos habíamos presentado en ese local de blues que ahora se convertiría en un santuario para mí.

Lo separé de mí ligeramente, simplemente para mirarlo a los ojos y acariciarle la mejilla, aún con esa suave sonrisa en mi cara.

-Sí, estoy segura de que quiero hacer esto. Pero así no- añadí. Me bajé de la encimera (mi cuerpo tocó el suyo de manera preocupantemente agradable) y lo cogí de la mano, cruzando todo el salón y yendo hacia las escaleras. Subí y abrí la puerta de mi cuarto, donde la cama parecía decir: "Uy, ¿un chico? Normalmente cuando entra un chico en casa no pasa del sofá."

Prueba más que irrefutable de que Billy era alguien especial.

Me volví hacia él.

-Así sí -murmuré. Mi habitación tenía una luz cálida que llenaba de dulzura sus rasgos. Me estaba volviendo loca.

Por él, se entiende.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 9:56 pm

Mi pregunta me tenia en vilo, pero no podia desperdiciar ni uno de los preciosos segundos que regian mi ratahila de besos. Ni uno solo, o eso pensaba yo hasta que se separo de mi lo justo para que yo centrara mi vista en su angelical rostro y pudiera ver aquello. Aquello. Aquella sonrisa tan tierna, que hacia que, de nuevo, no pudiese desperdiciar ni uno de los nuevos preciosos segundos de los que disponia para mirar aquella personificacion afrodisiaca que era su sonrisa. Me encandilaba, hacia que me muriera de ganas por acercarme a ella y susurrarle al oido un te quiero. ¿Podia hacer eso? Seria mentir, claro, no estaba enamorado porque era imposible estarlo tan pronto, pero tampoco dudaba de que solo me hacia falta verla un dia mas. Solo necesitaba pasar con ella otro dia para darme cuenta de que no estaba soñando, de que ella era real y por ende solo me era preciso otro dia para colarme pos sus huesecitos y poder hacer que ese te quiero fuese tan real como lo era el sabor de sus labios.

Mi pensamiento me parecio extenderse en el tiepo durante minutos, sin embargo, fuera de mi semiparalizada mente habia durado simplemente unos segundos. Me contesto en el transcurso de uno de los mentados segundos.

Si.

Solo puso una pega, y la acate con gusto, ya que no implicaba perder el contacto fisico con Amelie. Digo mas, cuando bajo de la encimera se rozo contra mi inveitable, pero agradablemente. Demasiado agradablemente.

Subi aquellas escaleras de diseño por primera vez y me tope con su habitacion, la cual no me pare a examinar, pose mi vista en la cama, y nuevamente en Amelie. Me gustaba. Mucho. Mas de lo que cualquier otra me habia gustado jamas.

- Asi mejor -reconoci en un casi imperceptible susurro..

Besos y caricias volvieron a florecer, esta vez mucho mas perpicaces y sugerentes. Le levante un poco la camiseta con las manos, señal de que aquella prenda que tanto me gustaba ya empezaba a suponerme una molestia, e igual pasaba con mi sudadera del equipo de futbol de los EE.UU, era chulisima, pero lo ultimo que queria era llevarla puesta. La deje caer bajo la cama mientras mis labios se cerraban ahora sobre los suyos.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 10:14 pm

Sin duda. Así mejor, no parecíamos dos locos desesperados por llegar a un orgasmo fruto de la pasión, el alcohol y alguna que otra pastilla de color brillante. O ni siquiera pastilla. Polvos mágicos, así llamaba una chica del café a la cocaína. Pobrecilla. Me daba pena pensar en cómo iba a acabar esa muchacha, cuyos ojos ya se veían afectados por el rojo horror de las drogas, el negro hundido en su piel de las noches demasiado alegres y las mañanas demasiado tristes. Yo no era una santa o una straight-edge, ni mucho menos, pero en mis ansias de probarlo todo, me limité a un par de porros y una raya de quetamina en mi adolescencia, poco después de que murieran mi madre y mi hermano no nato. Justo en el momento que culpaba a Dios o al mundo por llevarse a una de las personas más importantes de mi vida, y porque dentro de ella estaba un proyecto de ser humano que yo había esperado con ganas y emoción. Oh, sí, secretamente en esa época yo había pensado que el dolor se borraría si llevaba mis pasos a alguna calle poco iluminada, si seguía a mis amigas del instituto, si me dejaba llevar por el efecto de la yerba. Por suerte, comprendí a tiempo que no todo era intentar huir de la sensación de pena que me ahogaba como el océano sin forma. Comprendí que lo más inteligente por mi parte sería afrontarlo, aprender a vivir con ello. Un buen día, no hace mucho, me desperté y miré a mi alrededor. El sol volvía a brillar tras una semana de tormenta continua. "Bien, Amélie", me dije, "la Naturaleza te está diciendo qué hacer. Mamá y tu hermano están esperándote en los Campos Elíseos. Depende de ti hacer que te reciban con una sonrisa orgullosa".

Y creía que lo estaba haciendo bien.

Una parte de mí conectaba ahora ese pensamiento no tan lejano con Billy. Yo sabía que mi madre se hubiera puesto muy contenta al enterarse de que un chico tan especial había entrado en mi vida. No tenía tan claro si hubiera aprobado que me acostase con él apenas unas horas después de conocerlo. Pero yo no estaba a punto de acostarme con él. Yo estaba a punto de hacer el amor con él, que no era lo mismo. Porque sí, también sabía que sólo me hacía falta un poco más de tiempo para decir que me había enamorado de Billy. Sólo unas horas de su presencia continua. Si accedía a pasarlas conmigo, entonces le diría la verdad. Lo que era yo, una bruja que controlaba el agua en cualquier estado. Y si se lo decía y no huía, tendríamos un buen repecho del camino recorrido. Intenté imaginarme cómo sonaría un "Te quiero" salido de mis labios. Hacía muchísimo tiempo que no le decía a nadie que le quería, ni siquiera a mi padre, ni siquiera a Katherine. Pero si Billy me lo pedía, estaba segura de que me saldría como una oración a los dioses, con la misma devoción. Sólo un poquito más de tiempo. Y deseaba con toda mi alma que fuera posible compartirlo el uno con el otro.

Mi boca se refugió en la suya mientras mis brazos se deshacían de su sudadera y mi espalda se arqueaba contra él, en un simple intento de ganar proximidad. Yo misma me quité la camiseta de Queen con su Bohemian Rhapsody y la lancé lejos, a las profundidades de la habitación, para que cantase junto con el cojín de Sid Vicious que había allí.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   Mar Oct 12, 2010 11:37 pm

Mi sudadera toco el suelo sin emitir ningun ruido. Ninguno que entrase en mi mundo, claro. Lo mismo paso cuando se quito la camiseta, solo que esta vez las imagenes si penetraron en mi mundo, y me mostraron un cuerpo escultural cubierto unicamente con una ropa interior que dejaba un margen infimo a la imaginacion. No es que fuese demasiado atrevida, era perfecta, de hecho yo odiaba a las tias con tangas y sujetadores de rejilla, toda esa parafernalia estaba muy bien para una pelicula porno o incluso para un revolcon rapido con una tia que te pone y punto. Esto era diferente y me gustaba mucho mas. Ropa interior simple, un culot ajustado y un sosten basico, sosten que, dicho sea de paso, cubria unos generosos senos.

Mi respiracion era ahora mas acelerada que antes y mi pulso se estaba disparando a cada beso dado o recibido, sobretodo recibido. A pesar de ello no notaba diferencia de temperatura a su contacto, señal de que los grados centigrados de aquel cuerpo, que pasaria por estereotipo del concepto de feminidad, aumentaban al mismo tiempo que los del mio.

Se pego, si cabe, mas a mi curvando su espalda y aproveche su movimiento para posar las palmas de mis manos en el lateral de sus costillas, acto seguido deje caer mi peso sobre ella provocando la caida de los dos sobre la comodisima cama, aunque, la verdad, no era el momento mas apropiado para juzgar el concepto de comodidad porque acostado con Amelie una cama de clavos y brasas se me antojaria de la misma textura que la mas exquisita crin de caballo o la seda.

Me coloque encima de ella medio arrodillado entre sus piernas, cerniendo nuevamente mis labios contra los suyos con dulzura y cuidado. Era el momento de desprenderme de mi propia camiseta y eso hice, me la quite rapidamente dejando mi torso al descubierto y tras esto apoye mis manos en la cama, una a cada lado de los hombros de ella.

Me encantaba, me moria de ganas de hacerle el amor, pero el miedo seguia presente en mi. Queria volver a verla, sbaer que era real, queria amarla y poder anunciarle entre susurros el tan esperado te quiero. Un abismo se abria ante mi cada vez que sopesaba la posibilidad de que despues de aquella irrepetible noche Amelie pasase de mi olimpicamente, pero no solo eso ya que en caso de que me llamara y de volverla a ver, tenia que contarle la verdad, tenia que decirle a que me dedicaba yo. "Oye, mira, es que cazo vampiros, hombres obo, hombres leon, etc..." ¿Eso como se come?.

Me volvia loco por ella.
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MensajeTema: Re: 23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)   

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23 Rue Bourbon, 4º piso (ático-loft)
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