Nueva Orleans cambia al caer la noche....
 
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 I hear that It rocks [Dementia]

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Madness
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MensajeTema: I hear that It rocks [Dementia]   Jue Jul 08, 2010 10:57 pm

-The nookie!Come on!The nookie!Come on!!!!!!-Cantaba para sí mismo el transehunte nocturno que recorría aquella oscura calle tras una agitada noche de marcha en el local de Dragan, aunque apestara a perro, había que decir que el sitio molaba, la música desde luego era buena, además le dejaban entrar en la zona VIP y a veces le invitaban a algún copazo, sin contar el plus de que muchas veces algún perrito se "propasaba" con él, momento en el que Dragan hacía oídos sordos para que el gatito pudiera divertirse, desde luego no podía quejarse en absoluto de las noches de fiesta allí, puede que incluso ese fuera uno de los motivos de que "the big dog" como le llamaba él, le callera bien, aunque bueno, tampoco era cuestión de parecer un convenido, había otros motivos...dos o tres, que no venían al caso al menos ahora.

El caso es que allí estaba él, caminando mientras tatareaba esa canción de Limp Bizkit ya que, por desgracia, el KittyPod, como lo llamaba él, estaba sin baterías, así que así caminaba, sin rumbo, aunque la fiesta hubiera terminado, aún no tenía ganas de volver a casa, era relativamente temprano, las 2 o 3 de la mañana según sus rudimentarios calculos, basados en el instinto más que en cualquier otra cosa, era evidente su falta de reloj, hace tiempo que aprendió a vivir sin él.

De repente se calló y saltó hacia una cabina telefónica que había cerca, agarrando el auricular y haciendo como el que escuchaba algo de forma relajada, procurando no desentonar demasiado, había captado la combinación olfativa perro+alcohol, encima multiplicada por dos, desde luego era la ecuación ganadora, se preguntaba que harían y bueno, si querrían bailar con él a estas horas de la noche.

Desde lejos escuchó como comenzaban a hablar de no se que de un circo, estaba algo lejos para entenderlo bien, sólo le pareció escuchar algo así como arena, golpe y alguna exclamación en voz alta, tras ello el tema pareció variar al pedo que llevaban encima, el cual debía ser gordo para ni siquiera haberse dado cuenta de la presencia del Bagheera mediante el olor, que por cierto, también estaba combinado con algo de alcohol, aunque bastante menos por lo se veía. Cuando terminaron, por lo que pudo ver Madness las pocas veces que se asomaba, se abrazaron fraternalmente y uno de ellos se despidió siguiendo su camino por un cruce a la izquierda, el otro simplemente continuó caminando hasta casi llegar a la cabina, donde se encontraba él.

El chico moreno con esa gran afición de buscar problemas comenzó a replantearse si sería buena idea luchar con él, estaba demasiado pedo como para poder ofrecerle una buena lucha, peeero, demasiado tarde, él por fin se había percatado y se acercó a la cabina donde aún disimulaba ser un indefenso gatito más de estos que se dedican sólo a hacer trapicheos por la ciudad, le encantaba dar esa apariencia, así sus combates ganados se convertían en epic fails de los que le sojuzgaron demasiado rápido, he ahí uno de los porqués del Ipod de Hello Kitty...además de que era una monada...

-Anda...un gato...-Dijo el hombre mirándo fijamente la cabina, comenzando a caminar rodeándola hasta verse de frente al joven, observándole de arriba a abajo...-Me preguntaba si podrías darme tabaco y fuego, minimo.

-No...la verdad es que no fumo, lo-lo siento...-Dijo aparentando falso miedo, agachando la cabeza como signo de estar intimidado por la presencia del licántropo...iba a ser divertido...

-¿Crees que soy tonto?¡Puedo oler el tabaco en tu bolsillo, gilipollas!¡No me vaciles o te destrozaré hasta el último jodido hueso!-Exclamó perdiendo la paciencia en un momento, en demasiado poco tiempo para el gusto de Maddy, quería jugar un poco más.

El moreno levantó la cabeza mirando ahora al licántropo que le chillaba fijamente a los ojos, sonriéndole ampliamente de forma casi inquietante, sacándole la lengua divertido y burlón...-¿Es una pregunta retórica o esperas respuesta grandullón?-Dijo provocándole y preparándose para el primer golpe, estaba claro que el jodido perro no iba a pensárselas mucho ahora para intentar endiñarle un buen gancho...y así fue, el licántropo sin mediar ni media palabra más trató de engancharle con un potente puñetazo que el bagheera esquivó agachándose un poco, dando gracias de haberlo previsto de antes, ya que no se esperaba una tan rápida respuesta por parte de su oponente, y mucho menos tan potente, si eso le hubiera dado le habría puesto en problemas...pero la pelea iba a terminar ahora, no creía que alguien tan ebrio pudiera aguantar su contraataque... Justo mientras el hombre recogía el brazo del gancho, Madness le colocó la pierna en la parte trasera de la articulación de la rodilla, clavándole el talón y tirando hacia así con rapidez, lo que provocó una flexíon de las piernas del contrincante, que aprovechó el felino para recuperarse y golpear el mentón del hombre con su antebrazo, empujándole la cabeza hacia arriba, lo que le dejó desprotegido con el cuello completamente vulnerable, ya sólo quedaba sentenciar esto con un golpe directo a la nuez que lo acabó tumbando en el suelo.

-Ale...asunto acabado...vaya mierda-Comentó sin demasiados ánimos agarrando el cuerpo inconsciente del licántropo...por muy cambiaformas que seas, un golpe de esa potencia en tan crítico sitio siempre resultaba crítico. Una vez tenía bien sujeto el "fardo", lo arrastró hasta el portal de un edificio, aunque sea debía dejarlo algo más oculto o le pesaría en la conciencia el saber que algún otro perturbado le podría haber hecho algo más chungo que mandarle a dormir, no es que le hubiera protegido mucho, pero lo suficiente. Ahora era el momento de recoger el premio, la mitad del dinero que el sujeto llevara encima, al más puro estilo pokemon, así que con tranquilidad agarró su cartera y se apoderó de la mitad de los billetes y las monedas...hasta que algo llamó su atención...

-¿Una entrada para un circo sobrenatural?¿Para una Arena?-Repitió en voz alta, arqueando una ceja con unas altas cantidades de curiosidad...necesitaba saber que era eso de la Arena...¿Harían peleas de sobrenaturales en aquel sitio?¡Que interesante sonaba! Sin más dilación, comenzo a correr a ritmo fijo...esta misma noche iba a comprobar que cojones era eso...
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Dementia
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MensajeTema: Re: I hear that It rocks [Dementia]   Vie Jul 09, 2010 12:46 am

Un foco se encendió desde lo alto de la enorme carpa del circo. Un haz de luz roja recorrió el aire lleno de partículas de polvo y arena en suspensión hasta llegar a la figura que se encontraba en el centro del escenario. No sonó un redoble de tambores, sino una carcajada histérica e infantil. Dementia no necesitaba música para presentar su show.
- Buenas noches, Damas y Caballeros - su voz chillona cortó sin problemas el silencio sepulcral que minutos antes había invadido la carpa. Al más profundo estilo de los caballeros de alta sociedad victoriana, se quitó el alto sombrero de copa de color morado que llevaba para hacer una perfecta reverencia - Bienvenidos a las funciones nocturnas del Circo Di Follia. Hagan sus apuestas antes de comenzar cada pelea, y no olviden gritar como verdaderos locos para animar a sus candidatos - Una nueva carcajada ahogó las palabras de la vampira. Como verdaderos locos. Todos allí lo estaban. Al menos un poco. Ella era el mejor ejemplo de ello. Los candidatos a ganar el premio de esa noche situados a ambos lados de la pista eran otra demostración. Esa noche, era vida o muerte.

La vampira se subió de un salto a un balancín situado sobre la arena de combate. Sus ojos de un azul demasiado vívido como para ser normal examinaron durante unos minutos y en completo silencio a los diferentes seres que esperaban a ser machacados. Le gustaba crear unos instantes de tensión antes de anunciar cada batalla. Un licántropo pareció decidir que la cuantiosa suma de dinero que era el premio por arriesgar su vida no merecía la pena, y se separó del resto para unirse a los espectadores que esperaban el comienzo del espectáculo. Con ello sólo quedaban cuatro participantes esa noche. La última vez que los combates habían sido a muerte sólo habían ido dos, lo que era un progreso.

- Bien, dispóngase los primeros participantes. Marco Di Salvo contra Jackson Stevens – Un Bagheera contra un Licántropo, según tenía entendido - Las normas son simples. Nada de armas, cuerpo a cuerpo. El ganador es el que consigue acabar con la vida de su rival – recordó de manera rápida, por si había algún novato entre los concursantes o entre el público - Suerte a ambos. Aunque la suerte no os hará ganar. Adelante – con una última carcajada de Dementia, el haz de luz que la había estado señalando todo ese tiempo se apagó para dejar en penumbra la carpa durante unos instantes. Segundos después unos focos de impecable luz blanca se encendieron alrededor de la pista, enfocando al techo. Así no se cegaba a los concursantes.

Una larga noche de sangre, aullidos y ruido de huesos al romperse comenzaba. El gentío que se encontraba en las gradas animaba a su favorito, o a la persona por la que había apostado. Los participantes luchaban con garras y dientes para mantenerse con vida. Había que estas muy desesperado – o muy loco – para jugarse su vida en un combate así. Pero por suerte para Dementia, los desesperados y los locos abundaban.

Las horas pasaron. Los muertos fueron retirados de la pista cada vez que caían. Finalmente sólo quedó un ganador. El tal Marco. Italiano al parecer. Igual que la directora de ese circo. Dementia bajó de un salto del balancín colgante desde el que había divisado todo para colocarse frente a él. Sujetaba un ramo de rosas blancas en la mano derecha. Le gustaban las flores. El blanco era una especie de broma que le gustaba gastar. Los pétalos pronto quedaban manchados de carmesí cuando la sangre de las heridas de su dueño goteaba en ellos – Enhorabuena, Marco – con una sonrisa sesgada observó el brazo izquierdo del cambiaformas. Destrozado y sangrante. Un precio a pagar a cambio de los vítores que se escuchaban desde el graderío. Le entregó el ramo. El asunto del dinero se trataría después. No era lo más adecuado entregárselo allí delante. Además los temas económicos no los llevaba ella. Le aburrían. Prefería presentar y felicitar.

Marco se retiró a los pocos minutos, probablemente en busca de su tan ansiada recompensa. O tal vez a intentar buscar algo que remitiera el dolor de su brazo. Poco a poco, los espectadores empezaron a marcharse del lugar, y Dementia salió también. La luna era menguante en el exterior. Unas cuantas estrellas le servían de compañía. Se subió de un salto a la rama de un árbol cercano, observando desde allí los vivos colores de la carpa que, por esa noche, había cumplido su función.
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MensajeTema: Re: I hear that It rocks [Dementia]   Mar Jul 13, 2010 3:25 pm

Y en la oscuridad de la noche, con tan raudos movimientos, lo único que parecía poder verse con claridad eran dos pequeños puntos ambarinos que avanzaban por los barrios de Nueva Orleans, como dos luciérnagas que vuelan para huir de un depredador… Era una pantera aquello que corría y los puntos, sus ojos, Madness se había transformado en su forma animal para ir más rápido, dejando sus cosas en una bolsa de basura negra que robó de un contenedor y que ahora llevaba sujeta en las poderosas mandíbulas, era un viejo truco que había aprendido a base de ingeniárselas, así se aseguraba de no perder la ropa, y lo que es más importante, no presentarse desnudo en el circo, no solía dar una buena impresión ese tipo de actos.

El caso es que a base de correr todo lo rápido que sus patas, y el engorro de bolsa, permitían, el felino consiguió llegar a la dirección del circo, sorprendiéndose de verlo iluminado…la suerte estaba de su parte, iba incluso a poder ver una pelea de esas, le serviría para ver cómo iban las cosas por allí… Dejó la bolsa de basura con sus cosas en una esquinita de la carpa, y asomó su negra, peluda y estilizada cabeza por debajo de la lona del circo, esperando ver algo…pero nada, había mucha gente como para poder ver algo así de destrangis…en cambio algo si le llamó la atención, había una mujer colgando del balancín sobre la multitud, sobre la carpa donde se escuchaban los golpes… quizás ella fuera la que estuviera al mando de este cotarro, si…seguro que era ella, nadie más podría estar en tan privilegiada posición…

En cuanto el combate terminó, pudo ver como la chica se descolgaba y anunciaba al ganador, ahora sí que estaba claro quién era, así que aprovechó para cambiar a su forma humana y vestirse de nuevo sin que nadie le viera, dejando la bolsa ya vacía allí tirada, ahora sólo debía esperarla a la salida e intentar hablar con ella para saber cómo cojones funcionaba esto.

Sentándose en el capó de un tráiler de los del circo, se encendió un cigarro, aguardando paciente y tranquilamente mientras daba alguna calada esporádica al cigarro. Y pasó, la gente empezó a salir del circo poco a poco, comentando la pelea y el espectáculo acontecido, hablando acerca de si les habían salido bien o mal las apuestas, maldiciendo o bendiciendo, según que opción. Allí estaba ella, fue la última en salir y, para sorpresa de Madness, en lugar de ir a alguno de los módulos del circo a descansar o simplemente irse a la calle a cazar víctimas, como suelen hacer los vampiros, se limitó a sentarse en la rama de un árbol, a ver el cielo y sus astros… “Vaya, me da en la nariz de que no va a ser como otros vampiros…que curioso”, pensó.

-¡Oye!-Exclamó acercándose al árbol lanzando el cigarro a la tierra para que se apagara, mirándola ahora fijamente con su perenne sonrisa dibujada en el rostro.- ¿Me llamo Madness?¿Y tú?-Preguntó directamente, esta vez no iba a andarse con rodeos, esta persona de verdad le interesaba…podía ofrecerle todo lo que él pedía para ser feliz, combatir.-He oído que este sitio…mola.
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MensajeTema: Re: I hear that It rocks [Dementia]   Miér Jul 14, 2010 6:14 pm

A Dementia también le gustaban los momentos de paz. Era cierto que prefería el alboroto de las personas con las que podía divertirse, pero después de una función siempre solía alejarse un poco de las multitudes. Ver como una panda de energúmenos se destrozaba no dejaba de alterarla. Y no tenía nada que ver con la tristeza o la pena, sino más bien todo lo contrario. Le encantaba. De hecho más de una vez había tenido que agarrarse con fuerza a su balancín para no saltar a la arena. Pero ella era mucho más sofisticada que eso. No iba a arriesgar ni un milímetro de piel por dar un espectáculo como ese. Prefería la tranquilidad y el silencio para escuchar a la perfección cada matiz de los gritos de su víctima. Lento y doloroso. Perfecto. Como una obra de arte.

Su mirada se perdió en el cielo. Sus pies se balanceaban, colgando de la rama en la que estaba sentada. Su mano izquierda se entretenía en rallar la corteza del árbol como si se tratase de plastilina. Hacía una noche magnífica. Cálida. Una brisa suave jugaba con el cabello de la vampira. Y los olores de las personas que abandonaban el circo empezaban a difuminarse. Aunque no todos. Alguien se acercaba a ella. Alguien que no conocía. Alguien que parecía estar fumando. Alguien que esto, alguien que lo otro. Era más fácil echar un vistazo que suponer. Bajó de un salto del árbol, aterrizando frente a él sin el más mínimo sonido.

Una amplia sonrisa brillaba en el rostro de Dementia mientras examinaba al tipo en cuestión. Lo observó tirar los restos del cigarrillo al suelo. Él también sonreía. Le gustaba eso. Parecía alguien diferente.
- Yo me llamo Dementia. Encantada de conocerte - una risita sin ningún sentido se abrió paso entre los labios de la vampira al presentarse. El saber su nombre solía provocar diferentes reacciones en la gente. Había quien pensaba que era raro. Había quien le preguntaba por su nombre real. Y también había quien parecía haber oido hablar de ella. Era famosa, se podría decir. Al menos entre los vampiros y otros seres parecidos.

El comentario acerca de su circo hizo que volviera a sonreir. A Dementia le gustaban los halagos. Antes de contestar dió una vuelta alrededor de ese tipo. Con lentitud, examinándolo con algo más de atención que antes. No era humano. Podía servirle como combatiente. Pero no sabía si era lo que él quería.
- Claro que "mola" - Dementia no terminaba de acostumbrarse a expresiones semejantes, tan propias de los nuevos tiempos. Había aspectos de su vida en los que se había quedado anclada en el pasado, y la forma de hablar era una de ellas. En sus algo más de seiscientos años de vida había aprendido unos cuantos idiomas, pero seguía empeñándose en bañarlos con fórmulas de cortesía y educación que creaban una falsa imagen de amabilidad en ella. Era la costumbre. Ella había sido educada así, y aunque había cambiado mucho, seguía haciendo todas esas estupideces. Aunque ahora les añadiese un ligero matiz burlón - ¿Estás interesado en ello? - preguntó, deteniéndose de nuevo frente a él y fijando la mirada en sus ojos de nuevo. También ella era directa.
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