Nueva Orleans cambia al caer la noche....
 
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 Song of Sheherazade[privado]

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Mordab Al-Mawt
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MensajeTema: Song of Sheherazade[privado]   Miér Ago 25, 2010 10:00 pm

Parecia increible que en 600 años las costumbres del vampiro no hubieran cambiado, pero aquella criatura aun seguia llevando un pedazito de su tierra alli donde fuera, por ello la habitacion carecia de los muebles habituales, habia sido alfombrada al estilo persa y los cojines se repartian por todo el suelo de la Suite, a su vez que pesadas telas cubrian las paredes creando un ejecto de haima y ocultando que aquella era una de las habitaciones sin ventanas. Lo unico que delataba el cuarto como una habitacion de Hotel y no como un trozo de la mismisima persia era el mueble bar con un equipo de musica encima, un armario de estilo colonial y el yacuzzi junto a la puerta del baño.

Sobre un monton de cojines descansaba el cuerpo del guerrero, su torso aun cubierto por las heridas a medio cicatrizar de su ultimo enfrentamiento con un cambiante dragon, subia y vajaba entre calada y calada de una shisa alimentada con hashis, hacia siglo que la droga habia dejado de hacerle efecto, pero aun adoraba su sabor como adoraba el de él te amargo con menta del que en otros tiempos disfrutaba como mortal. Cerro los ojos dejandose transportar por la musica que en esos momentos sonaba en el equipo de musica, una musica similar a la que escuchaba como mortal en el nido del aguila en venecia.

Casi podia sentir el aroma de las cortesanas cuando ellas bailaban al ritmo de aquella musica intentando seducir a los asesinos, devolverles la humanidad a esos hombres que con cada muerte perdian un nuevo trozito de su alma. Si alguien podia haber visto al hombre tras aquella vestia era una cortesana, alli en la intimidad conseguida previo el pago de oro la bestia se dejaba acariciar y domar por el calor de una mujer, por sus curvas y por el aroma de su piel. Aun se dejaba domar por sus cuerpos y por su calidez, pero hacia mucho que no permitia que nadie viera su interior, fingiendo para ellas que su cuerpo aun era mortal.

Y es aquel contacto con otro cuerpo era lo que le permetia mantener la cordura y mantener atada a la bestia sedienta de sangre. Abrio los ojos ante el sonido de la puerta, una cortesana de las del nuevo siglo, de esas que habia perdido todo su poder e influencia para convertirse en menos objetos del mercado esperaba al otro lado.

-Pasa.-ordeno con su voz grave y acariciante.

Le dio una calada a la pipa, inundando toda la habitacion con su aroma y se dejo llevar por la excitacion de imaginar que le esperaba al otro lado de aquella puerta. Aquellos pequeños placeres eran los que aun le mantenian despierto en una eternidad de tedio y muerte.




La vida es combatir
sin motivo de temor,
sin querer mirar en pos,
hasta el triunfo conseguir.

Terco y rudo esgrimiré
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Sherezade D. Ahlquist
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Jue Ago 26, 2010 12:47 am

Los días pasaban pesadamente para ella, hasta aquel, y eso no era tan increíble como podría simularlo. Como hubiese dicho su amiga la cual ahora yacía bajo tierra "los astros se estan alineando por ti, eres una estrella, una princesa, la diosa de los cabellos oscuros y los ojos galanos de gato y león rodeados de plumas, de la piel como el hielo y los labios rojos como las rosas." de hecho, decía cosas demasiado extrañas...quizá solamente fuese para coquetear con ella y conseguir un tímido pero a la vez fugaz beso.

Aquel día estaba de lo más tranquila, pero inquieta a la vez....parecia que la habían llamado para ir a uno de los hoteles más caros de Nueva Orléans, no era por nada...pero no cualquier hombre podía meterse allí, así, por las buenas, y como que no queria que la miraran de modo demasiado extraño por su atuendo, su tapadera era ser una vulgar meretriz de la noche, mujer obligada a vender o entregar su cuerpo por dinero, no una pordiosera. Así es que decidio no vestir como siempre hacía, si no...algo más "elegante", se iba a poner un vestido, no muy largo, pero tampoco demasiado corto, ni precavido. El vestido era de un negro translucido, tenia hombros, pero ligero escote y la espalda al descubierto, y bajo esa prenda se encontraba su bella lenceria negra de encaje, y que se le viesen los ligueros negros hacía que se viese más... ¿vulgar o resultona?, dependiendo de a quién se lo preguntases. La chaqueta de cuero cubria su aparente frágil, marmoreo y delicado cuerpo de aquellos frescos días del reciente otoño y las botas negras de tacón de siempre sus pies - que han pisado de todo típo de suelos, lugares, cabezas, sangres, pateado y roto costillas a más de uno.

Entró dentro del edificio acompañada de un típo que decia que le acompañaria mientras la miraba y sonreia de un modo que a ella no le gustaba lo más mínimo, se oso a acercarse y ella le miro de un modo, que parecia estarle perdonando la vida, para después sonreirle de un modo falsamente dócil, y dulce - cosa que a cualquiera le hubiese puesto los bellos de punta.

- Ni se te ocurra tocarme...-dijo de modo demasiado frío.- no soy para ti, al menos no hoy, no está noche.- suavizo lo que acaba de decir con su tono de voz sensual.

En realidad le hubiese dicho algo totalmente distinto...pero no iba a salpicarse de sangre inecesariamente, queria dar buena impresión...aunque, ¿para qué?, seguro que era un viejo al que no se le levantaba ni a la de tres gracias a la difunsión erectil, con demasiado dinero, europeo y un buen barco en alta mar...Sí, solian repetirsele como cromos. ¿Pero y si no era nada parecido a eso?, pues no había traido armas...pero aquellos hoteles tan caros siempre tenian objetos con los que podrias matar a la primera, estúpidos,...ningún típo de seguridad.

El hombre toco la puerta, y ella bufaba, dejando salir de su boca un aliento fresco, aromatico a frutas, té, menta y fresas. Se escuchó una voz, una voz atractiva, nada igual a lo que habría pensado que era...y comenzó a dudar...si aquella voz tan rasgada y bella, era igual como su dueño...¿para qué queria meretrices?. Abrió la puerta, y la cerró lentamente trás suya, sin dejar que entrase el hombre que la estaba acompañando hasta la habitación. Era una Suite realmente grande...creia que era incluso más grande que el ático en el que vivia por mero gusto - o quizá era que este era realmente diminuto, según se viese.
Comenzó a andar con elegancia y sensualidad hasta poder visualizar del todo bien al hombre, ¿era aquel moreno?. Interesante concepto tenía de viejo, un madurito viejo bastante jovén y atractivo, eso no cabia en sus planes, algo iba....¿mal?. Nah... La música que sonaba era atractiva, relajante, bella, incluso sensual.

¿Querria saber su nombre?, esperaria a que se lo preguntase...mientras tanto, sus ojos cambiantes de tono se posaban sobre su figura analizandolo. Estaba ante él, su pecho varonil estaba al descubierto mostrando sus multiples heridas recientes, las cuales la chocaron bastante, haciendo pestañear varias veces. No diría nada, por el momento. Tenía muchas marcas, que de sólo mirarlo, hacía que sus neuronas empatizasen el dolor, apesar de no mostrarlo con el rostro. Parecia una especie de guerrero esperando a que sus cortesanas vinieses a curarle las heridas y más tarde darle otro típo de caricias más preciadas...Sentia gran curiosidad. ¿Acaso la habían mandado con un mafioso? ¿había tenido un accidente?, ¿esta era una película de gladiadores o...le estaban tendiendo una broma bastante concurrida?.
Lo único que podría añadir a ello era que era muy atractivo - sus rasgos no eran nada corrientes por aquí - esa expresión...y que sus ojos hacian un contraste asombroso con su curtida piel, pareciendo haber pasado demasiado tiempo perdido, bajo el sol. ¿La habría elegido o lo habría hecho al azar para dejarse sorprender?. Realmente, no le importaba demasiado aquello, pero se lo preguntaria, simplemente por preguntar. Una enigmatica sonrisa agradable se formo en su rostro mientras su cabello negro y largo hasta la cintura yacía sobre sus hombros sin ningún típo de recogido.


Última edición por Sherezade D. Ahlquist el Dom Ago 29, 2010 4:14 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Vie Ago 27, 2010 3:42 am

Observo a la mujer que entro por la puerta, sus ojos azules la desnudaron mas alla de las prendas que sugerian su figura, como si intentanse mirar mas alla de la carne, como si intentasen contemplar su interior, y puede que tal vez lo consiguieran. Las mujeres siempre le habian fascinado, sobre todo viendo como evolucionaban a lo largo de la historia, Segun ganaban o perdian sus prendas cambiaban, cubriendo mas o menos sus cuerpos. La ropa de estos tiempos le resultaba bella, era mas practica que en otros y no aprisionaba los cuerpos si no que se adaptaba a su cuerpo, realzando, no engañando.

Y la verdad no puedo evitar sonreir de satisfaccion al contemplarla, no tanto por su belleza como la mirada de fuego que lucia la entrar. Una criatura de espiritu salvaje que se obligaba a domarse a si misma para llevar aquella vida, aquel trabajo en el que se resignaba a ser la satisfaccion de hombres que no eran satisfechos por las mujeres si no habia intercambio de dinero en medio. El era consciente de que podia conseguirlo de otro modo, de hecho durante un tiempo fueron ellas las que pagaron por él, pero dejar que aquello sucediera sin el intercambio de dinero de por medio era arriesgarse a entrar en el pedregoso terreno de las emociones, algo a lo que no estaba dispuesto a entrar. Habia cosas que debian permanecer cerradas en su interior.

-Bienvenida, sientate a mi lado.-hablo con suavidad como si intentara tranquilizarla, hablaba el ingles con fluidez pero con un acento exotico, estaba claro que no era de Nueva Orleans, posiblemente oriental, aunque sus ojos no eran los de alguien del medio oriente.-¿Te apetece tomar un té?

Pregunto esto mientras servia el liquido aromatico en dos vasos. Viendole en esa situación era dificil averiguar su verdadera naturaleza, solo sus ojos a veces le delataban, pero no era la situacion. En esos momentos se mostraban serenos, la serenidad de un guerrero tras la batalla, un velo que podria ocultar por un tiempo la agitacion salvaje que realmente agitaban su alma. De hecho se podían ver en un rincon de la habitacion las ropas aun machadas de sangre seca tiradas de cualquier manera.

Estaba claro que aquel hombre no vivia dentro de los limites de lo legal, pero mientras pagara ¿Que importaba?

-¿Como debo llamarte, princesa?-volvio a preguntar, en un susurro casi acariciante.




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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Vie Ago 27, 2010 5:07 am

Cuando por fin sus ojos chocaron con ella de modo analítico, sintió como si le estuviese perforando con sus ojos de color azul miosotis, como si quisiese entrar en su interior con tan sólo mirarla, irrumpir en su alma, corromper sus pensamientos, su pasado, presente e incluso el futuro si realmente estuviese interesado en ello, consiguiendo que por alguna extraña razón, le recorriese un leve escalofrio, que hiso que cerrase instantaneamente los ojos. Pestañeo suavemente, dejando que aquella sensación la invadiese unos instantes más.
Era extraño, pero no le daría más importancia al asunto. Llevaba días extraña, aquel día no sería demasiado diferente.

Se relamió suave e sutilmente los labios, para seguido al ver la sonrisa del hombre de los ojos azules hacer resbalar la chaqueta de cuero por sus hombros, sus brazos, y quitarsela, cogiendola con la mano surda -ambidiestra -, como si de una composisión coreografica se tratase, con suaves, despreocupados, pero a la ves llamativos movimientos. Como una gata, una leona, criatura salvaje de la savanna o el amazonas, dominante, pero a la vez tan natural e ligeramente irritada. No le gustaba ser presa fácil, pero se dejaba por que de ello dependia su tapadera...era el modo más rastrero pero más rápido de acercarse a los peces gordos de la ciudad. Y no sabía que pez era este...pero era curioso el modo en el que parecia haber desnudado su alma, aunque ella tan sólo hubiese sentido un cosquilleo repentino, justo en el mismo momento en el que sus ojos analizaban su persona.

Su voz de nuevo...pero esta vez más cerca, con más claridad. Cuanto respeto. No recordaba que nadie se molestase en respertar a una prostituta, una ramera, meretriz, simplemente puta, siquiera...si era la que visitaba habitualmente. Parecia intentar tranquilizar sus sentidos, y entonces fue cuando se puso alerta ligeramente...cogio una suave e disimulada bocanada de aire, y volvió a sonreir. Sus ojos eran profundos, serenos, dejaban ver madurez, experiencia y su acento, exótico, parecia extranjero, de hecho, su físico ya lo había delatado, nadie cogia ese tono tan distinguido en el solario, y mucho menos con este aparente standing; la habían acompañado a la habitación...se podría decir que eso era un procedimiento bastante tradicional, pues aquí tan solamente te decian : "Por ahí, habitación X en el lado derecho del pasillo Y, no tiene perdida, zorra."; ni que tuviesen la culpa de que sus jefes fuesen puteros y fuesen en busca de carne y placeres que sus mujeres no les querian dar por asquerosos. Pero todo lo que aparenta ser perfecto...debe de tener algo no tan perfecto, al menos, eso pensaba ella, otra cosa era que fuese cierto.

Se acerco lentamente a él - con pasos ni demasiado ligeros, ni pesados, pareciendo casí flotar sus pies sobre la superficie, por mera delicadeza - como le pidió y fue lentamente úbicando con la vista el lugar que iria a ocupar a su lado. Mientrás más se acercaba, sus ojos, caprichosos, miraban la estancia, se fijaron en las prendas tirados por ahí con leve curiosidad, mientras su sonrisa permanecia curvando sus carnosos labios. ¿Un té, en serio?, sí se tomaba molestias, por que no queria que la había hecho llamar tan sólo para tomarse un té con él... Sus ojos volvieron a su figura, con una sonrisa picára adueñandose de su expresión.

- ¿Por qué no?. - vacilo, con confianza, si él no la hubiese querido, no le hubiese hablado de tal modo ni tampoco hubiese llenado el otro recipiente. ¿No era así?.

El aroma del té se le colaba por las fosas nasales, aromas como aquellos le agradaban, como los del café recien hecho por las mañanas. Cerró los ojos un instante para dejar deleitarse con el aroma junto con el sonido de la música. Él parecia pretender relajarla, y parecia estár consiguiendo amanzar tan sólo un poco a la bestia de ojos de gato y león - eso no quitaba que pudiese sacar los dientes en el momento menos esperado.

Princesa...

- Como quieras...- dijó, abriendo la boca por segunda vez, al fin.-...por algo estoy aquí esta noche - se volvio a relamer los labios por pura manía.- pero mi nombre és...Sherezade. - dudaba que lo recordase.

Terminó sentandose a su lado, como había calculado, sin apegarse, pero sin alejarse demasiado. Él mandaba, ahora vendrian sus reglas.
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Dom Ago 29, 2010 5:05 am

La serenidad seguia marcando la actitud del guerrero que parecia deleitarse en contemplar a la muchacha, en sus labios se dibujo una sonrisa felina al escuchar el nombre de la joven. Escucharlo le hacia evocar las arenas y el sol de su tierra natal, tanto tiempo en la oscuridad hacian que extrañara la luz de los viejos oasis en los que se contaban cuentos a la luz del fuego, comiendo queso de cabra y bebiendo licor de datil. Hacia demasiado tiempo de todo eso pero en su mente no le era dificil evocar ese sabor.

-No me habia equivocado, tienes nombre de princesa, de mi tierra ademas... Aunque tu piel no es como la de las mujeres de mi tierra, es mas palida
.-le cogio un brazo y paso la llema de unas curtidas manos sobre la piel de la joven, su piel estaba algo fria, pero era otoño y no tenia ninguna pieza de ropa cubriendo su torso.-Y mas suave... ¿Tu tambien sabes contar cuentos como la princesa de la antigua persia?

Pregunto antes de darle otro trago al té, y cambiar el carbon de la pipa de agua, dandole una profunda calada y llenando la estancia del sutil aroma del hachis, tendiendole a continuacion la boquilla de la pipa a la joven cortesana, para que disfrutara ella tambien del embrujo de oriente y dejara que el humo envenenara sus sentidos.

-La suerte es una amante infiel, siempre me pregunto como puede dejaros de sonreir a criaturas tan hermosas y os obliga a ser la simple satisfaccion de viejos decrepitos con el dinero suficiente como para pagas vuestros cuerpos...-era una reflexion que hacia en voz alta mas para si que para ella.-Dime hermosa Sherezade, ¿Cual es vuestra historia?

Y aunque la miraba con deseo, y parecia muy capaz de tomarla ahi mismo parecia que el persa se tomaba la vida con una calma de la que los occidentales carecian y que el precio a pagar no le importaba. No era como los demas, se estaba tomando su tiempo para disfrutar de ella.




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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Dom Ago 29, 2010 4:03 pm

Todos sus actos eran una sorpresa para ella. Era un hombre realmente...no sabía que decir, diferente. Frunciria el ceño por ese comportamiento, pero se abstiene de ello y se mantiene casí en silencio, cogiendo ese vaso lleno de té, y acercandoselo suavemente a los labios, bebiendo un poco. Estaba dejando huellas...ésto deberia recordarlo por si pasaba algo. Eliminar todas las pruevas de que había estado allí, y no en otra parte; quizá...estaba demasiado metida en su trabajo, por venganza, y no se dejaba tiempo para pensar en lo que estaba haciendo...pero, él la estaba desconcentrado.
Normalmente comenzaban por decirle que se desnudará, o que literalmente, y con toda la ordinariez del mundo le mandasen a hacerle cosas, o que les tratase mal y derivados...cuanto enfermo en el mundo, ¿no?...cosas que mejor serían borrar de su mente; su mente seguiria remarcando sobre ese hecho, pues estaba realmente asombrada por lo que hacía desde un principio. Apesar de ser una especie de amantis religiosa, no podía matar a todo hombre u mujer - aunque de estás más bien pocas- que pedian sus servicios..., por que acabaria siendo descubierta, como estaba claro.

Cuando le cogio del brazo y la yema de sus dedos rozaron su piel de esa manera, dejó el vaso de té allí, en la misma posición en la que lo había cogido, practicamente. Lo observó, mientras hablaba, pareciendo realmente querer recordar el pasado , parecia halagarla con aquello de su piel lechosa, lívida, fina y siempre helada. Sonrio levemente, escuchando sus comparaciones...que no se había equivocado decía...¿intentaba seducirla cómo ella tendría que estar haciendo con él?, pues si seguia así no iria demasiado mal encaminado. Le había delatado que era de Persia, o de oriente al menos, y si no, que era bastante culto como para interesarse en cosas de aquel típo y eso, volvía a diferenciarlo de los demás, tanto, que la ponía nerviosa tan sólo por que no era capaz de entender que hacía allí aquella noche. Pero entonces una fugaz ídea cegada por su propia mente, relució, quizá fuese por algun modo más personal, pero no se comeria mucho más la cabeza con aquello..., al menos, por el momento.

- No tengo tal talento, al menos no que yo sepa..., o quizás todavía no lo he descubierto. - ríe suavemente, dejandose poner la pipa cerca de los labios, por su propia voluntad volviendo a dejar huellas, introduciendo tras una calada el humo en su cuerpo, sintiendo una sensación suave, hipnotizante recorriendole el cuerpo. No sabía fumar así, y eso pronto se dió a conocer cuando pestañeo suavemente, dejando escapar el humo sintiendo que se afixiaba, pero sin hacer el teatro de ponerse a toser. Ya tenía un reto personal que hacer...más, pero menos complicado.

Escucho lo que decia de las mujeres, como ella...o quizá más bien como otras. Pero tiene razón, y esa reflexión, por muchas vueltas que se le diese...era complicado de deducir, averiguar. ¿Por qué la mayoria de las prostitutas eran tan bellas pero estaban tan rotas?, el destino, ¿no?.
¿Realmente queria escuchar su historia?, todavía no estaba tan contenta en el sentido de ebria para delatarse con tal facilidad...aunque quizá seria mejor no mostrarse rehacia.

- Mi historia..., no es muy distinta a la mayoria de las historias de la mayoria de las personas de por aquí. Esta ciudad no es maravillosa, como suelen decir...Nueva Orléans cambia al caer el suave manto de la noche.- sonrie suave, quizá amargamente.- Al parecer todo el que se deja caer por aquí, en cualquier circustancia de su vida...es por que está atravesando por algo muy duro, o inexplicable. Las cosas no siempre son las que parecen...y menos en esta ciudad.- se hiso ligeramente la inocente, ¡¿estaba delatandose?!, no por Dios, no, nisiquiera ella si se lo proponia era tan estúpida.- No creo que mi historia pueda aportarte nada distinto a las historias que otras antes que yo podrian haberte contado...- casí justifico.

Parecia que él se dejaba su tiempo...y si él así lo queria, ella no seria quién para oponerse, apesar de que sus ojos dijesen algo totalmente distinto.

- ¿Me elegiste al azar? - se oso a preguntar y le mira a los ojos, con fijeza.- ¿cuál es tú nombre?

La curiosidad la carcomia por dentro, ese interés juguetón que se forma de pronto al encontrarte con algo casí anti-natural.
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Mordab Al-Mawt
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Sáb Sep 04, 2010 9:42 pm

La contemplaba con la misma mirada hechizada que solo podria tener un di luna ante la mas bella obra de arte, y es que aquella joven le resultaba realmente hermosa, una maravilla digna de ser admirada. Un cuerpo sensual y una mirada que prometia hacerle ardar con un fuego que solo durante un instante le haria sentirse de nuevo mortal. Le gustaban las mujeres como aquella, exoticas y salvajes, indomables... Le gustaba degustar de sabores a los cuales los otros vampiros no tenian acceso, flores frescas de un jardin salvaje que se abrian solo para el.

El guerrero le dio de nuevo una calada al humo del hachis, relajandose con él y dejandose embriagar por la sensacion. De nuevo hablo, dejando fluir una voz calmada y pausada, que invitaba a relajarse igual que el embrujo del hachis.

-En realidad no tengo nombre... al menos no como el que teneis todos los demas, el mio me fue dado mucho despues... puedes llamarme izrail... Y si en realidad os elegi al azar, pedi algo salvaje y hemoso y creo que la eleccion no podia ser mas acertada...

Tomo con suavidad su rostro, inclinandose sobre ella para probar con delicadeza los labios de la joven mortal, una suave caricia que prometia otras mas intensas y dulces que esa, fugaz y casi tierna. Se aparto y recorrio la mejilla de la joven con la llema del pulgar, aunque sus caricias eran calidas su cuerpo estaba algo frio...

-La mayoria teme vuestra fuerza, vosotras portadoras de vida sois las unicas que podeis devolverle durante unos instantes la vida a este alma inmortal.-susurro recordando a un gruñido animal cerca de su oido.-Os degradan, os intentan dominar, pero ninguno conseguira comprender el misterio de las flores del jardin salvaje... Sherezade... una reina convertida en ramera... ¿Quien fue quien te llevo a ello? ¿A quien debo arrancarle la yugular de un solo mordisco? ¿A quien debo matar para liberar tus cadenas?

Tal vez fuera una promesa vana o tal vez fuera en serio... Con el misterioso persa nunca se sabia.




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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Sáb Sep 11, 2010 5:16 am

Sentía como la observaba...esa mirada la inquietaba. Era como si la asustara, era extraño...como si la deborase. Era como si quisiese llevarla a otra época, a otro lugar totalmente desconocido para ella, en esta vida. A otro mundo, al pasado, a lo ya escrito e imborrable. Sus ojos azules lo observaron con indesición, ¿qué hacer?, ¿qué decir?, ¿cómo reaccionar?. Su voz chocó nuevamente contra sus timpanos...Era un timbre realmente irresistible, cautivador, embaucador...estaba segura de que las cosas que él prometiese a una mujer para que yaciese con él, aquella mujer caeria, y yaceria a su lado aquella noche...o varias más, una y otra vez, aunque sus palabras fuesen mentiras. Era muy masculino, y las marcas, sus cicatricez...le llamaban la atención...quizá fuese lo más habitual, que se fijasen en ellas, pero ella no lo hacía con miedo, si no, con curiosidad. Queria palparlas, pero no se dono a si misma el placer de hacerlo, al menos por el momento.

Hachis, nuevamente corrian por los pulmones del hombre fuerte y varonil que tenia ante los ojos. Ella siempre era elegida por otros...y todavía no acababa de asimilar del todo bien la situación en la que se encontraba.

Izrail, ¿recordaria ese nombre?; no estaba del todo segura - claro que lo haria.- pero estaba segura que recordaria su figura, la imagen que le daba; una hermosa bestia salvaje, un distinguido varón curtido por el sol, cicatricez dibujada en su piel, y experiencia en su mirada. Aparte...¿se dejaba sorprender?, sus palabras hicieron que sus carnosos labios dibujasen una suave picarona sonrisa, y entonces fue cuando sintió que su cuerpo se movia, para acercarse a los suyo, calcando el tierno gesto en sus labios, prometiendo cosas casi gratificantes...cosas que podrian gustarle, apesar de querer negarse. Al sentir ese contacto sus ojos se cerraron casi por instinto, se quedó en una tierna caricia, que le había hecho sentir sensaciones casi violentar por el cuerpo. Él, que parecia tan calido...tenia una temperatura algo baja, incluso más baja que la suya propia, haciendo que le recorriese casi un escalofrio. Su mano acariciaba su mejilla, y ella se dedicaba a observarlo en silencio hasta que volvio a hablar...

Sus palabras la terminaron de confundir...¿este alma inmortal?. El gruñido la medio espavilo, sacandola del ensueño, o más bien...quizá...¿pesadilla?. ¿Por qué demonios hablaba así?, todo comenzaba a desencajarse, a perder todavía más el casi poco sentido que tenia desde un principio. Ella queria reaccionar..quizá no se estuviese equivocando y tendría que acabar con él al fin y al cabo...

- ¿Alma...inmortal?.- sonrió suavemente, no se lo podia creer...o él realmente se creia que era inmortal, o lo había dicho para quedar bien, o realmente lo era y acaba de meter la zarpa hasta el fondo.

Su cuerpo se medio incorporo ligeramente, y se quedó mirandole fijamente a los ojos, mientras su mente se dejaba paso a nuevas ídeas casi descabelladas. No seria la primera vez que alguien se pudiese sentir poderoso a su lado, ella no iba a negarlo...pero siempre eran mequetrefes, poco hombres, viejos, y él no parecia ser nada semejante a ello, de hecho, tenia claro que si quisiese tendria todas las mujeres que quisiera sin tener que pagarles nada..., pero entonces, de nuevo se juntaba con que quizá eso fuese demasiado personal. Sus ídeas cadavez podrian ser más, inquietandola. Se había dado cuenta de que había hecho mal ignorando todas las preguntas expuestas por él, pero era humana, y aquella información quizá incierta la había descolocado, sacado de la situación a otra totalmente distinta...quizá.
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Miér Sep 15, 2010 12:01 am

Observo su reaccion de cervatillo asustado y no pudo evitar resultarle encantadora, una criatura que no debia volver a ser manzillada por ningun ciego mortal incapaz de comprender la flor salvaje que tenia ante sí. La mayoria eran sebosos hombres de negocios que abusaban de la cazadore o incautos vampiros, pero el queria ofrecerle algo nuevo, algo que si era inteligente no rechazaria.

-Vamos cazadora, esperaba a alguien como tu tuviera los instintos mas activos como para reconocer en mi a su presa
.-sonrio enseñando los colmillos, que se retrayeron.-Aunque no es tu sangre lo que busco de ti esta noche...

Y sin darle opcion de reaccionar para sacar un arma, salto sobre elle cogiendola del cuello e inmovilizandola contra el suelo, aunque el gesto fue violento no ejercio ningun daño sobre ella. Era un leon conteniendo su fuerza para no partirle el cuello a la fragil gazela. Sus ojos se clavaron en los de la joven, hipnoticos, completamente animales pero sin perder ese punto de humanidad que tanto les caracterizaba...

-De verdad es vida vender tu cuerpo para que simples sebosos con dinero mancillen lo que no pueden apreciar.-con la mano libre recorrio el cuerpo de la mortal de una firme y seductora, una tentacion dificil de resistir.-Unete a mi y nadie volvera a hacerte daño Sherezade, puedo enseñarte a ser la mas perfecta asesina y darte cobijo... trabaja para mi...

Ella era tambien una tentacion muy grande para el vampiro, que tenia ganas de devorarla y no precisamente a traves de su sangre. Se inclino sobre sus labios para tomarlos esta vez con violencia y cierto salvajismo, tal vez por su propio ansia de aquella esencia indomita.

-Puedo convertirte en una criatura que nadie jamas puedo doblegar, sangre de mi sangre, mi hija de la noche...


El clan auditore solo abrazaba a aquellos en cuya naturaleza estaba la supervivencia y ella destilaba esa fortaleza tan tentadora para él, era el momento en el que el leon adoptara a una pupila.




La vida es combatir
sin motivo de temor,
sin querer mirar en pos,
hasta el triunfo conseguir.

Terco y rudo esgrimiré
como lanza mi razón,
como escudo condición
¡como roca surgiré...!
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Sherezade D. Ahlquist
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MensajeTema: Re: Song of Sheherazade[privado]   Mar Oct 05, 2010 1:30 pm

Sus palabras la impresionaron, no pudo hacer más que fruncir el ceño y componer una mueca incredula y nerviosa hasta que sintió la necesidad de apartarse tras ver sus incisivos de criatura infernal. Pero no pudo...y sin darse cuenta, justo cuando su cuerpo iba a elevarse de el lugar en el cual estaba posicionado, su robusto y varonil cuerpo se conviertió en el de un animal, salvaje, un león hambriento y ella la gazela, lanzandola contra el suelo para aprisionarla bajo su cuerpo con una delicadeza casi sobrenatural, dejandola practicamente imovilizada. Gruñó...realmente, estaba algo asustada...era la primera vez que le sucedia aquello. La primera vez...¡la primera!. Queria pegarse por ello, cuan estúpida habia sido...las cosas nunca pasan por casualidad. No. Nunca es así...Intentó moverse, flexionando quizás un poco las piernas para intentar apartarle...aunque sabia que tan cerca y sin armas le podria costar la vida...¿qué no queria su sangre?¡entonces que demonios era lo qué queria?...lo único que pensaba era que le gustaba jugar con su comida, y que ella habia sido demasiado estúpida para no darse cuenta de lo que tenia ante los ojos. ¡Ah! . Sus hechizantes ojos se clavaron en los suyos...lo único que podria sentir en aquel momento aparte de lujuria el morbo incontenible de la situación era ira, rabia, ansia...de sangre. Cualquier adolescente estúpida pagaria por encontrase en una situación como esta...pero Sherezade pensaba que estaba dispuesta ha hacer todo por evitarlo...todo y a la vez se sentia incapaz de hacer algo.

Sus manos rozaron su cuerpo, haciendo que le recorriese una emoción...una sensación, que provoco que se le erizasen todos los bellos.¡No, no, NO! resonó en su cabeza. No podia dejarse llevar...ella jamás lo hacía..., no. Impotencia. ¿Cúando demonios se había vuelto tan debil?
Sus palabras, la perturbaban...para que mentir, ella deseaba matar a la mayor parte de la población por mero placer de desfogarse y eliminar criaturas estúpidas...pero ella no mataba por matar. Y eso de convertirse la obligaria a matar para alimentarse...o robar en bancos de sangre. ¡Satán!¡Mierda!, ¿por qué siquiera se lo estaba planteando?, ¿acaso era aquello lo que siempre habia deseado inconscientemente?...No...

Sus labios, volvian a encontrarse con los suyos, de un modo salvaje y descontrolado, mostrandole que realmente parecia desearla, ella simplemente cerró los ojos, frunciendo el ceño. Un jadeo escapó de sus labios...por primera vez se sentia tan estúpida ante un ser, se sentia practicamente humillada..¿cómo había llegado hasta ese extremo?. De ser cazador a ser cazado...Tras escuchar sus palabras de entre sus labios salió una especie de rugido casi animal, feroz.

Su cuerpo estaba acuclillado bajo el suyo practicamente, atrapado. Miraba hacía un lado, y termino dirigiendo su anima mirada hacia la suya. Sus ojos parecian como electricos, sus negros cabellos rozaban el suelo, mientras ella intentaba medio incorporarse sin apoyo alguno y la mano de él haciendo ligera presión en su cuello.

- ¿Qué te hace pensar qué yo desee eso...?, sabes bien a lo que me dedico..., al final resultara que no me elegiste al azar..., Izrail.- de pronto, sus ojos parecian sonreir, mientras su gesto se mantenia serio, y después al curvarse sus sensuales labios de un modo casi sádico y picaro se confirmo. Ahora no lo dudaria...recordaria su nombre; era la primera presa que le tenia dada la vuelta a la historia.

Pero él en cierto modo tenía razón, ella era eso lo que deseaba...y si lo fuese...¿ella podia elegir el no matar, cierto?, pero sentia tanto rencor...tanto. ¿Quién en su sano juicio rechazaria la oportunidad de una vida eterna por muy deprimido e infeliz que fuese en un principio?, nadie...otra cosa fuese que después se arrepintiese.

- ¿Por que me eliges a mi?, hay muchos que mueren por formar parte de lo que soís...-desvió la mirada a analizar el habitaculo, no tenia objetos cerca, y ella sentía que aquella seria la noche de su muerte. Que rápido pasaban los juegos al peligro...
Cerró los ojos, y veia rojo, rojo sangre. Volvió a abrirlos lentamente.
- ¿Qué sucederia si aceptase?- sus manos fueron a parar a sus costados, asi intentando convercerse a si misma que podria apartarle, rozando su piel fría pero morena con las uñas, deseando clavarselas, pero sintiendose incapaz. ¡¿Por qué?!, ¿qué era lo que tenía?, ¿qué?. Maldita sea...
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